jueves, 6 de noviembre de 2008

Horacio "P.B.T" Godoy

Como conté en una entrada anterior, mi formación inicial la hice en La Viruta. Durante los dos primeros años, sólo he tomado clases allí. Al principio, iba los jueves. Tomaba la clase (primero sólo tango, luego también la de milonga) y me iba a mi casa. Al cabo de dos o tres meses, agregué las clases de los domingos (milonga y tango). Luego se sumó la de los viernes. Y por último también las de los miércoles y los sábados.

Subí todos los niveles, tomando clases en particular con Rafael Mendaro, Lorena Mosele, Mariangeles Caamaño, Daniel Sansotta y Cecilia Troncoso, hasta llegar al tan ansiado nivel de Avanzados 2, aquel que miramos con admiración (y desesperación pensando que nunca llegaremos ahí) cuando empezamos. Tuve la suerte de que en esa época, el DJ y co-fundador de La Viruta, Horacio "P.B.T" Godoy, diera las clases en ese nivel los jueves, los viernes y los sábados, primero junto a Elina Ruiz y luego junto a la jovencísima y maravillosa Cecilia García.

Así, durante más de un año y medio, tomé clases con él tres veces por semana, a lo que se sumaron luego las clases para avanzados que daba en el instituto de su hermana, Mora Godoy, los miércoles.

Puedo decir que Horacio Godoy ha sido mi maestro. Lo poco que sé de tango, me lo enseñó él. Desde el tango milonguero hasta el de Villa Urquiza, de los que es experto, fusionados con técnicas más modernas. La historia de las orquestas, de los estilos musicales y de los bailes, los códigos de la milonga: tiene un conocimiento tan amplio que parece una enciclopedia viva. Y todo, con un humor exquisito y una gracia que hacen que sus clases sean divertidas, alegres y nunca aburridas.

Sólo puedo recomendar sus clases. Hoy día, cuando no está de gira, sus clases para avanzados en La Viruta son los jueves (milonga a las 21h30 y tango a las 22h30) y los sábados (estilo milonguero, a las 22h30).

Aquí lo podemos apreciar con Cecilia García en Bruselas, bailando la milonga No hay tierra como la mía, por la orquesta de Francisco Canaro:



También pueden ver las decenas de videos que el usuario de You Tube afiori63, visible admirador de la pareja, filmó durante la tradicional ronda de profesores que se hace antes de las clases en La Viruta.
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sábado, 1 de noviembre de 2008

Relatividad

El viernes pasado me fui de La Viruta a las 5h30 de la mañana. En mi camino hacia la salida, no menos de seis (6) personas me preguntaron: "¿Qué pasa que te estás yendo tan temprano?"

Estamos todos locos...

sábado, 11 de octubre de 2008

Códigos de la vida y códigos de la milonga

Un amigo extranjero vivió una escena un poco tensa la otra noche en Salón Canning. Para los que desconocen este lugar, se trata, en todo caso a mi entender, de una milonga "intermedia": ni muy-muy, ni tan-tan.

Es decir, ni muy-muy moderna, ni tan-tan tradicional. Se suele usar el cabeceo, pero no de manera exclusiva como en otros lugares como Sunderland. El ambiente es un poquito menos acartonado, pero se suelen respetar los códigos tradicionales de la milonga, tanto en la pista como fuera de ella.

Ese amigo baila tango bastante bien, desde hace bastantes años. Le gusta mucho Salón Canning y tiene entendido que allí se puede sacar por cabeceo o invitando directamente.

Esa noche, se acercó a una mesa donde se encontraban tres chicas, todas extranjeras. Preguntó a una de ellas: "¿Querés bailar?"

A lo cual la chica, que visiblemente no quería ser sacada de esa manera, respondió muy secamente, casi sin mirarlo: "No". Y siguió hablando con sus amigas.

Mi amigo, lógicamente, se sintió un poco ofendido por ese trato tan descortés. Se acercó nuevamente a ella y le dijo: "No 'gracias', al menos, ¿no?"

Siguió una conversación en la que ella le explicó que sólo respondía al cabeceo y que no le gustaba que la invadieran de esa manera. Mi amigo replicó que le habían explicado que en Salón Canning se usaban las dos maneras de sacar a bailar. Menos mal, lograron seguir charlando y finalmente la chica aceptó bailar con él y reconoció que habría sido una pena perdérselo.

Mi amigo me contó la anécdota con un tono bastante escandalizado. Al principio defendí la postura de la chica, después lo defendí a él, luego volví a la de ella... y no logré tomar una posición tajante a favor o en contra de uno u otro.

Esa chica, por más extranjera que sea, defiende a rajatablas los códigos del cabeceo. Considera que alguien que viene de afuera (de afuera del país o de afuera de la milonga) tiene, mínimamente, que conocer esos códigos. En efecto, cuando por ejemplo llegamos a un país que tiene costumbres distintas a las nuestras, en general tratamos de enterarnos de antemano cuáles son esas costumbres y, si no aplicarlas, al menos tratamos de respetarlas y no violarlas.

En la milonga pasaría lo mismo: según esa chica, lo mínimo que podía hacer mi amigo era adaptarse a los códigos existentes y respetarlos.

Pero mi amigo creía que en Salón Canning, las dos formas de sacar a bailar eran válidas. Que no habría hecho lo mismo en Sunderland o en La Baldosa. Y, sobre todo, considera que las reglas de buena educación (saludar, decir "por favor" o "gracias" o "no, gracias") son universales y trascienden los códigos locales del microcosmos de la milonga. Que ante su invitación a bailar, lo mínimo que podía hacer esa chica era agregar "gracias" después de su "no". Que no pretendía que la chica aceptara su invitación, pero que al menos no lo tratara como un perro.

Milonguer@s y no milonguer@s, ¿ustedes qué opinan? ¿Tuvo razón esa chica en contestarle como le contestó y en considerar que le corresponde a él enterarse de antemano de las costumbres locales de la milonga? ¿O tuvo razón mi amigo en sentirse ofendido por su falta de modales y en hacérselo saber?
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martes, 7 de octubre de 2008

Life is complicated

Hoy fui a una práctica. Había un chico con el que siempre quiero bailar y nunca me saca. Como lo conozco un poco, al final de la práctica, me acerqué para despedirme y aproveché para preguntarle:
- ¿Alguna vez me vas a sacar?
- Mirá, ¿te puedo ser sincero?, me contestó, y me eché a temblar.
- Sí, claro.
- Bueno, resulta que una vez te saqué y me dijiste que no. A partir de ahí, nunca más te iba a sacar.
Tengo que reconocer que no guardo ningún recuerdo de ese episodio. Le puedo haber dicho que no por mil y unas razones. Entonces le dije:
- ¿Vos sabés que puede haber mil razones por las cuales te dije que no?
- Sí. Así como hay mil razones por las que no te iba a volver a sacar después de eso.
- Mmh... ¿Entonces nunca vamos a bailar juntos?
- La próxima vez, sacame vos.
- O sea que si la próxima vez te saco yo, ¿me vas a decir que sí?
- Sí, yo nunca le digo que no a una mujer. Por más que ella me haya dicho que no.
- ¿Y después me vas a volver a sacar vos?
- Si me sacás vos, sí, a partir de ahí, te volveré a sacar yo. Porque hay códigos, ¿entendés?
Entiendo.
La vida de la milonga es complicada...
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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Bizarro

En la milonga suceden cosas bizarras.

Hace poco me pasó algo que hasta ahora jamás me había sucedido, pero nunca hay que dar las cosas por sentadas. Lo que me pasó fue que un hombre cortó una relación conmigo, así, en medio de una tanda, mientras estábamos bailando. Me dijo, entre un tango y otro: "Disculpame, pero siento que no puedo seguir con vos".

Ahí estábamos, bailando bien pegaditos, oliéndonos, escuchando el pecho del otro, sintiendo los latidos de su corazón, y de pronto, termina el tango, los cuerpos se separan y..."siento que no puedo seguir con vos".

¿Qué se hace en esos casos?
  1. Dejar de bailar en ese mismo instante.
  2. Seguir bailando, temblando, sintiendo el cuerpo del otro que no volveremos a sentir de la misma manera, preguntándonos: "¿Qué hago? ¿Sigo? ¿No sigo? ¿Lo dejo plantado en medio de la tanda? ¿Me pongo a llorar?" mientras Raúl Berón canta Corazón no le hagas caso.
  3. Contestar: "Ajá", volver a abrazarlo para el tango siguiente, seguir como si nada y pensar: "Ya vendrá otro que sepa valorarme, mientras tanto no pienso echar a perder esta tanda de Caló-Berón que me encanta".
¿Y ustedes? ¿Qué fue lo más bizarro que les pasó en la milonga?
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Introducing Aoniken

Algunos creen que para bailar tango, hay que ser esbelto. Nada más lejos de la realidad. Para bailar tango, hay que saber mover el cuerpo, nada más. Alguien esbelto pero que no tenga ningún manejo de su cuerpo será incapaz de dar dos pasos en tango (y en ninguna otra danza). Por el contrario, alguien gordo pero ágil la "romperá" sin problemas en una pista de baile.

Y sino, pregunten a Aoniken Quiroga.

Aoniken no solamente es gordo: también es petizo. Muy petizo. Pero qué quieren que les diga. Su agilidad es casi incomparable y verlo bailar (y bailar con él, doy fe) siempre es un placer. Sabe hacer olvidar su ingrato físico vistiéndose siempre de manera impecable y elegante, con clase y sin ninguna negligencia. "Tiene la ligereza de un cuadro de Botero, una dexteridad, una velocidad casi felinas. Es fascinante", dijo mi madre alguna vez. Y como mi mamá siempre tiene razón, pueden creerle...

Aoniken, de tan solo 22 años, fue subcampeón mundial de tango salón en 2006, junto con Emilia Cerutti. Baila desde sus siete años. Nos demuestra que se pueden superar muchísimos obstáculos si uno tiene la pasión y la voluntad de hacerlo. Un ejemplo para todos.

Aquí lo podemos apreciar en La Viruta haciendo una exhibición con otra milonguera increíble, Luna Palacios. Admiren el "sanguchito"* que hace en el tiempo 1:10 del video. Y díganme si no tiene la destreza de un gato...



*Sanguchito (viene de la palabra sandwich): También llamado mordida. Paso en el que el hombre encierra un pie de la mujer entre los suyos. Se llama así porque el pie de la mujer vendría a ser el jamón entre dos rebanas de pan (no, no encontré una manera menos gráfica de explicarlo)...
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domingo, 7 de septiembre de 2008

La Baldosa

Viernes, día de La Baldosa. Porque cada milonga tiene sus días.

Hace unos meses, ni siquiera me habría tomado la pena de hacer una entrada sobre esta milonga, porque me habría parecido demasiado formal, o demasiado tradicional, o demasiado aburrida... Pero esto habría sido antes de descubrir mi pasión por el tango salón. Porque la verdad, La Baldosa me parece ahora un lugar muy lindo. Lindas tandas, linda gente. La mayoría de los concurrentes se viste elegantemente, pero tampoco es la exposición de joyas y vestidos de lentejuelas de Sunderland. También se puede ir de elegante sport, más relajado.

Se organiza en el salón El Pial, donde se suele organizar normalmente una peña. La pista es amplia, de baldosa (...), agradable.

Me gustó que, cuando llamé para reservar una mesa, me preguntaran si iba a ser "una mesa de solos". No entendía muy bien qué significaba, ya que si pedía una mesa para ocho, era evidente que no íbamos a estar solos, sino que íbamos a ser... ocho.

Pero la pregunta era para ubicarnos en el borde de la pista para ser visibles por las otras mesas y para poder sacar (los hombres) y ser sacadas (las mujeres), porque se usa mayoritariamente el cabeceo. Las mesas de gente que ya viene en pareja, efectivamente, se ubican más atrás. En ese momento recordé que uno puede sentirse muy solo aun rodeado de gente...

Ahora, el cabeceo sigue siendo un tanto incómodo para mí. Me parece fantástico eso de querer cuidar el honor del varón y no hacerle pasar vergüenza con un "no, gracias" que todos verán, me parece maravilloso eso de no avasallar la tranquilidad de las damas y no obligarlas a pronunciar el tan desagradable "no, gracias" o a bailar sin ganas, pero... ¿qué se hace con las miopes?

Está bien, uso lentes de contacto, con eso veo más o menos bien. Pero muchas veces soy incapaz de hacer la diferencia entre un cabeceo y un simple saludo. ¿Y saben que hay hombres que hacen crujir sus cervicales, con un movimiento muy parecido al del cabeceo? Ni que hablar de los que cabecean a la mujer que se encuentra justo atrás mío. ¿Les conté de la vergüenza que se siente al pensar que la invitación fue para una, y resultó ser para otra?

Por eso, a La Baldosa no se me ocurriría ir sola. Pero siempre que voy con amigos, la paso bien. Cada vez mejor, diría yo, a medida que voy conociendo más gente allí.

El lugar cuenta con un escenario elevado y una de las noches en que fui (hará un par de meses) cantaba Alberto Podestá, y cuando canta Alberto Podestá, no puedo dejar de llorar, sobre todo sabiendo que va a terminar con El Bazar de los Juguetes.

Alberto Podestá (Alejandro Washington Alé) cantó con las grandes orquestas de la época de oro del tango, la década del cuarenta: Caló, Di Sarli, Laurenz, Francini-Pontier. Cuando Podestá cuenta las anécdotas de cuando Homero Manzi escribió Paisaje, uno de sus éxitos que él cantó con la orquesta de Pedro Laurenz, pienso que él conoció a Homero Manzi y no puedo dejar de estremecerme. Claro, ahora Alberto Podestá tiene casi 84 años, ya no tiene la voz de sus veinte, pero me siento muy privilegiada de tener la posibilidad de escuchar a este grande, que me arranca lágrimas cada vez que entona...




La Baldosa (no tiene página web)
Salón El Pial - Ramón L. Falcón 2750 - Flores
Tel: 4601 7988
Viernes de 22h30 a 4 h (después de la clase)
Organizan Gabriela Elías, Alba y Horacio Fiorentino
Cómo llegar: colectivos 5-36-53-55-76-86-88-92-104-126-132-136-141-155-180. Ferrocarril Línea Sarmiento, estación Flores.
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jueves, 4 de septiembre de 2008

Buenos Aires en la tela

Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen, aunque muchos se embalurnen que soy punto pa' currar, ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.

¿No entendieron nada? No se preocupen. Yo tampoco.

Es parte de un tango escrito por Carlos Waiss, Bien Pulenta, con música de Juan D'Arienzo y Héctor Varela.

Como ven, sin un diccionario lunfardo-castellano, es prácticamente imposible entender la letra de ciertos tangos.

Pero, chan chan... no estamos solos en el universo, y el otro día descubrí un blog relativamente nuevo (abrió en mayo), Caprichos y Berretines, cuyo autor se tomó la molestia de traducirnos algunos de estos maravillosos poemas urbanos.

Y así es cómo me enteré de que lo anterior significa: "Siempre sé conservar la conducta por mucho que pretendan buscarme pendencia, aunque muchos conjeturen equivocadamente que soy un sujeto al que se puede embaucar con facilidad, estoy receloso de la policía porque manejo un negocio poco lícito y soporto cualquier acometida con los medios de que dispongo" (sí, sí, todo eso).

En el blog también se enterarán de los perfiles de psicópatas en el tango, y de la historia arquitectónica de la Reina del Plata.

En fin, un lindo paseo por las callecitas de Buenos Aires que tienen ese qué sé yo, viste.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Perlita del Mundial

Una perlita escuchada por un amigo ayer en los camerinos del 6º campeonato mundial de tango en el Estadio Obras Sanitarias:
- ¿Y vos de dónde sos?

- Yo soy de madera.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El rey de la milonga

Mis amigos no-milongueros a veces me preguntan: ¿vos estás segura de que a la milonga se va solamente a bailar?

Tienen razón en preguntar.

La milonga es un gran quilombo. Así es. Sin vueltas. La milonga nos cambia. La milonga nos hace diferentes. Allí las relaciones humanas están completamente distorsionadas. Entre nosotros hablamos de la gente "normal" para mencionar a los que no milonguean.

Y encontré la analogía perfecta para hacer entender a los de "afuera" (los normales) cómo es el ambiente de la milonga. El puterío. Las histerias. Las conquistas efímeras. Los códigos de cortejo y seducción.

La encontré en una película que salió recientemente en las pantallas argentinas: The Other Boleyn Girl. La historia transcurre en la corte del rey Enrique VIII de Inglaterra. Y no me quedó la menor duda: la corte inglesa era una milonga.

Apenas modifiqué los diálogos de la primera escena. Para las escenas siguientes, en cambio, me tomé mucho más libertad.

Pasen y vean.

(Advertencia: algunas de las escenas son extraídas del final de la película. Si aún no la vieron y no se quieren enterar de cómo termina, aunque el desenlace es de público conocimiento por tratarse de hechos históricos, no miren este video. También advierto que algunas escenas pueden herir la sensibilidad de ciertas personas -no joke).


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