domingo, 18 de octubre de 2009

El día de la madre (que baila tango)

La organizadora de La Milonguita, Graciela H. López, es además escritora y psicoanalista. Escribió dos libros de cuentos sobre la milonga y el tango, que yo no conocía pero que visiblemente tienen mucho que ver con la idea de mi blog. El primer libro de cuentos se llama "Secretos de una Milonguera" y fue traducido a varios idiomas.

En el día de la madre, me tomo el atrevimiento de copiar uno de estos cuentos, que me pareció fabuloso, y que se llama:
El día de la madre (que baila tango)

Me niego rotundamente a encarnar el personaje de LA MADRE.

Al menos no quiero ser esa madre tanguera sacrificada, que lavaba en el piletón, o que era una santa viejita. Sin embargo, algo de eso queda en mi alma, aunque soy una mujer actual, aunque haya lave rap, internet, celulares y tarjetas. Muy en el fondo sigo teniendo la idea de que debería estar siempre dispuesta para mis hijos, aunque ellos sean grandes, independientes y hagan su propia vida.

Sucede que el domingo es el día clave, el día familiar por excelencia, el día en que la madre de toda nuestra historia cocinaba los ravioles y a su vera se juntaba la familia.

Y hoy, además de domingo, es "Día de La Madre". Soy sensible al prejuicio social. Tengo miedo de las críticas. Fulana dejó a los hijos solos en el día de la madre y se fue a la milonga . Suena horrible ¿no? Y sin embargo ¡quiero ir a bailar!

Amo a mi familia con toda mi alma, pero no "puedo" perderme la milonga, porque allí me divierto, me siento viva y cargo "pilas" y entusiasmo para pasar feliz toda mi semana. Mientras en casa los chicos me dicen "hola vieja", en la milonga los hombres me llaman reina, diosa o bombón. Eso además de abrazarme y bailar conmigo. Es que una cosa es ser madre y otra mujer, aunque todo venga en el mismo envase.

Como es el día de la madre, este domingo invito a mis hijos a almorzar (aunque pienso que bien podrían invitarme ellos ya que es mi día). Preparo una comida exquisita, decoro la mesa y me desvivo para que todo esté bien. Les pido por favor que sean puntuales y lleguen a las 13 hs. a más tardar, porque a la nochecita "tengo" que salir.

Mi hijo y la novia llaman a las 14:15 por teléfono para avisar que se están retrasando un poco. Mi hijo menor, que aún vive conmigo, todavía no se ha levantado. Intento despertarlo, porque ya son 14:30, pero me mira como si yo hubiera cometido un crimen.

Vuelvo al comedor. A las 14:45 llama mi hija y dice que los disculpe porque se quedaron dormidos pero que "están saliendo" para acá. Picoteo un poquito de la comida, como pan, espero. Todo está listo. Son las 15. Pongo un tango para escuchar. Me arreglo el pelo para adelantar tiempo y voy preparando la ropa que me quiero poner a la noche.

A las 15:30 decido servirme la comida y empezar sola. No me importa en absoluto, lo único que quiero es no perderme el baile de la noche que empieza a las 20 hs.

Cuando estoy por comer el primer bocado, llegan todos juntos, felices, ruidosos, cariñosos, divinos. Vienen con flores y regalos, pero tardan un rato antes de acomodarse para el almuerzo. Dicen que no tienen apuro, porque recién desayunaron.

Sirvo la comida a las cuatro de la tarde. A pesar de la espera está muy rica. Nos reímos, estamos contentos, conversamos, la pasamos muy bien. A las 18 quiero servir el postre pero mi hijo mayor dice: ¡Pará mamá! ¿Qué apuro tenés? Siempre esa costumbre de sacar los platos en cuanto uno termina. Quedate a conversar.

Me quedo. Pienso en mi amiga que me va a pasar a buscar 19:45. No voy a tener tiempo para arreglarme. No importa, me pinto en el auto de ella. ¿Por qué Dios mío, el día de La Madre tiene que ser en domingo?

Se instalan en el living como si se fueran a quedar a vivir. Todos están relajados y contentos, ponen música y disfrutan de la charla porque hay tiempo y es domingo.

Al final me armo de coraje y lo digo: Chicos, yo me quiero ir un rato a bailar.

¡¿Otra vez tango?! dice mi hija ¿y no podés ir otro día? (Recuerdo vívidamente que el año anterior renuncié a la milonga y ellos se fueron a los 20 minutos, pero no lo digo). En cambio balbuceo: Sí… es decir no… sólo puedo hoy.

¿Y no podés ir más tarde?

Es que me pasan a buscar en auto , digo, ya con tono de pedirles permiso.

Pero mamá, es un día familiar ¡dejate de joder y por hoy no vayas! ¿Pero por qué corno estos pibes no entienden? Les sirvo otro café y voy disimuladamente al baño a pintarme las uñas. Me siento una desalmada, una mala madre, una loca que lo único que quiere es irse a bailar. ¡¡Y es verdad!! Ahora es lo único que quiero.

Son justo 19:45 y veo que mi nuera se ha puesto a lavar los platos. Me abalanzo y le digo que no se preocupe, que deje todo como está, que mañana yo ordeno. Insiste y al final la dejo, que se embrome.

Cuando suena el timbre, vuelvo a armarme de valor y anuncio: Chicos, me voy, cierren bien todo cuando se vayan . Todos se quedan sentados y me dicen Chau, que te diviertas, pero yo escucho un ligero tono de reproche. Alcanzo a oír a mi hija que dice Lindo día de La Madre .
Pero no me importa nada. Por fin voy a la milonga.

Graciela H. López
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5 comentarios:

Tanguillo dijo...

Coincido con los hijos, que se le va a hacer. Y no porque sea madre, o algo por el estilo, sino porque esa pulsión casi obsesiva, eso que no se le puede llamar gusto, o placer, sino que es lisa y llanamente necesidad, me parece insano.
Y a la vez, muy común.

Una Milonguera dijo...

Yo coincido con la mujer, no por lo de la milonga, sino porque me parece de cuarta que los hijos no se den cuenta (o no se quieran dar cuenta) de que su madre tiene una vida fuera de la maternidad.

Si esa mujer, después de criarlos, limpiarles el culo y los mocos, resignar su vida nocturna, probablemente criarlos sola si se separó del padre y ella asumió todas las responsabilidades (típico, mientras el padre ve a sus hijos un fin de semana de cada dos, muy práctico...), si después de todo eso, decía, ella decide volver a tener una vida propia, divertirse, salir con amigos e ir a bailar, incluso de manera compulsiva, me parece perfecto.

Y esos hijos grandulones que siguen pensando que su madre tiene que estar a su disposición son unos ingratos que en ningún momento le preguntaron cómo quería pasar su día. Tsss....

Euge Q. dijo...

Brindo por Graciela!!!! Tsss...

Giorgio dijo...

Graciela, estuviste perfecta.
Te dicen si no podes ir otro dia....
No se dan cuenta lo que es quedarte en tu casa mientras pensas que tus amigos estan bailando ???
Y que tendras que esperar una semana para poder ir??
Sabes que? el año que viene festeja el dia de la madre el dia anterior y listo

Maria Ana dijo...

Bravo Graciela!
Y el anio que viene Si quieren festejarte el dia de la Madre sos VOS que elegis TU dia!