sábado, 10 de octubre de 2009

La milonga y el sexo

El otro día leí una nota de la agencia EFE que decía que además de reducir el estrés, el tango eleva la líbido y el placer sexual.

En un estudio realizado en la Universidad de Frankfurt, una psicóloga colombiana, Cynthia Quiroga, asegura, después de analizar muestras de saliva de 22 parejas de bailarines de tango, que la reducción de la hormona del estrés se consigue principalmente a través de la música mientras que la subida de la testosterona es producto del baile y del contacto con el compañero.

Muchas veces mis amigos no-tangueriles me preguntan qué onda con los muchachos después de bailar torso contra torso. "No me digas que no pasa nunca nada, que solamente se va a bailar", me dicen.

Bueno, pues no. No se va solamente a bailar, obvio. Es más. La milonga es un gran quilombo. Y con esta palabra me quedo corta. Lo que se vive ahí adentro es bastante particular. No sé si se puede ir a la milonga sólo para bailar tango.

Para hombres y mujeres, es muy fácil, en ese ambiente, histeriquear, seducir, levantar, ir a "desayunar" con alguien (un clásico) y darse cuenta, un buen día, de que todas las conquistas son del mismo lugar.

Y puede llegar a ser al punto de irse con una persona distinta cada noche. Claro que las mujeres lo hacen de manera un poco más discreta, por el eterno machismo que hace de los hombres que se acuestan con muchas mujeres unos winner totales, y de las mujeres que se acuestan con muchos hombres unas atorrantas sinvergüenza.

Pero al final, es lo mismo: en la milonga, en todo caso en las milongas jóvenes (¿será lo mismo en las milongas pobladas en su mayoría por seniors?), todos y todas se acuestan con todos y todas. Al final, pasamos a ser una gran familia...

Y también, es entendible. Estar 15 minutos contra el cuerpo de alguien puede llegar a ser muy turbador. Si la otra persona no nos atrae en lo más mínimo, no pasa nada. Es más, nos desagradará "sentir" que a la otra persona sí le pasa algo, sobre todo si ese "sentir" es textual (mujeres, ¿nunca les pasó de "sentir" que su pareja se entusiasmó demasiado con el baile?).

Pero si nuestra pareja de baile nos atrae, y si esa atracción es recíproca, cuidadito que la pista se puede incendiar.

Después de la tanda, hay dos posibilidades: o la pareja termina en la cama, lisa y llanamente, o la excitación no pasa de eso, un momento de calentura agradable (y el histeriqueo puede durar meses, y puede terminar en nada).

Sabiendo todo eso, y sabiendo que todos y todas saben todo eso, ¿es posible que se armen parejas duraderas en la milonga?

Pues sí. Conozco, y varias. Quien suscribe es fiel testigo de que es posible.

Es difícil manejar el tema de los celos, por supuesto. Por lo general, las parejas "normales", digo, las que no bailan tango, no tienen que soportar varias veces por noche el espectáculo aterrador de sus parejas pegadas a sus ex con sus piernas entrelazadas, rostro contra rostro, respiración contra respiración (sí, sí, aterrador, traten de imaginarlo dos minutos y después me cuentan).

Pero con respeto mutuo, amor, cariño, confianza y muuucha comunicación dentro de la pareja, se puede sobrevivir a esta cruel experiencia.

Pregunta lógica: ¿es posible bailar con alguien de manera sensual, y hasta sexual, pero no sentirse atraído/a por esta persona fuera de la pista y que no pase absolutamente nada entre los dos una vez que se rompe el abrazo?

Nuevamente, sí. Es más, los hombres con los que más me gusta bailar, con los que me siento más a gusto en la pista, con los que más disfruto, son también, notablemente, hombres que no me atraen en lo más mínimo y con los que nunca ha pasado absolutamente nada.

Yo calculo que el estudio ése del que hablo arriba se hizo con parejas de baile que también son parejas en la vida, porque francamente, y menos mal, ¡uno/a no se calienta con cada persona con la que baila! Y ojo, también puede pasar que uno/a esté muy enamorado/a, pero no le guste bailar con su pareja.

Así que en la pista, todas las combinaciones son posibles, no está nada escrito, y no se puede sacar absolutamente ninguna conclusión viendo a dos personas bailar. Pueden ser dos amigos, dos amantes, dos desconocidos, es más, también pueden ser dos personas que se odian pero que, en la pista, sacan chispas.

Para resumir: sí, el tango elevará el deseo sexual en algunas situaciones y con alguna gente, pero esto no significa absolutamente nada. Así que a no sacar conclusiones apresuradas, que tampoco somos animales, che...

Dibujo: Copyright Julie Turconi
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9 comentarios:

Daniel dijo...

Muy buena nota Milonguera!

Miguel dijo...

Hola milonguera,
Interesante estudio. Al hilo de tu comentario, algunos dicen que el tango es la expresion horizontal de un deseo vertical. Mientras que otros establecen que el tango ofrece intimidad pero sin compromiso. Como ves hay opiniones para todos los gustos!!
Saludos desde Barcelona

Andrés Concha dijo...

Como siempre, excelente nota Milonguera. Y estoy completamente de acuerdo contigo en que hay que erradicar de nuestras mentes ese deplorable machismo que ensalza la promiscuidad masculina y demoniza la femenina.

jakilune dijo...

Toujours très intéressants vos points de vue sur le tango.Vous êtes passionnée mais vous gardez la tête froide... et je trouve que lorsqu'on danse le tango argentin, il faut donner sans s'abandonner...

Dandy dijo...

Andres : Tu comentario en este post en particular resulta muy oportuno.(Los argentinos entenderan a que me refiero).

lunapalacios dijo...

A mi me gusto la nota =) menos mal que volviste a escribir!!!
Saludos!!!

Euge Q. dijo...

Clarísima y cuántas verdades, milonguera!

malu zurita dijo...

Disiento de tu opinión y lo resumo en lo último:
en el tango prefiero los animales y, si hay una sexual comunicación al bailar difícil puede resultar ( y triste) que luego pase nada nada fuera de la pista. En mi caso, si no me voy a la cama y prefiero la histeria es por puro placer. Un desafío para probar a qué tanto deseo resistirse.

Maria Ana dijo...

Propia experiencia:al cabo de 8 meses de buenos tangos, me confeso que no sentia nada...Un golpe duro por mi ego...