En Buenos Aires termina este domingo el Campeonato de Baile de la Ciudad de Buenos Aires. Durante dos semanas, las milongas porteñas se vistieron de gala para recibir a los centenares de participantes porteños.
En agosto se dará la gran fiesta del Mundial de Tango, recibiendo a candidatos de todo el globo, atrayendo a turistas y amantes del tango.
Será el undécimo año que se organizan esos campeonatos en Buenos Aires. Once años... En comparación con el siglo de existencia del tango, parece poquísimo.
Pero ¿sabían que en realidad, los campeonatos de tango siempre han existido en las milongas? Y, excelente noticia, algunas milongas han decidido organizar sus propios torneos, recordando la época de oro del tango y reviviendo esa antigua tradición. Y permitiendo a los amateurs, que no se quieren dedicar necesariamente al tango de manera profesional, participar en un campeonato.
El año pasado, La Viruta organizó en junio el primer campeonato Virutango, exclusivamente para amateurs. Profesores y profesionales estaban bienvenidos... dentro del público.
Este año, la famosa milonga de la calle Armenia organiza el segundo Virutango, que debutará el 8 de junio, y recompensará a los ganadores con 6.000 pesos en premios. La inscripción se hace por teléfono de martes a domingo al 4779-0030 o al 4774-6357.
Pero La Viruta no es la única milonga en organizar su propio campeonato. Aquí van otros dos ejemplos de este revival:
Campeonato de Tango Floreal Milonga
El campeonato de Floreal Milonga empezó en febrero de este año, y durará hasta el mes de noviembre, con 10 fechas en total. El domingo pasado fue la cuarta fecha. Los ganadores de cada fecha clasificatoria ganan 500 pesos y pasan a la semifinal en diciembre. La pareja ganadora del campeonato ganará además 3500 pesos y la contratación para una exhibición en Floreal Milonga y en La Milonga del Morán.
"La idea vino de rescatar la tradición de las milongas de la década del cincuenta, donde había torneos de tango, y ya a fines de los cincuenta hacían también de rock", explica Mariano Romero, uno de los organizadores de Floreal y el Morán. "Además, el campeonato va a acercar gente nueva a nuestra milonga o que nunca había venido antes."
A diferencia de los campeonatos de la Ciudad o mundial, "el estilo es libre dentro de lo que es el baile de pista o social", reza el reglamento. No se evalúa la vestimenta, y el voto es únicamente del público presente. Se trata, evidentemente, de un torneo estrictamente amateur.
Próxima fecha prevista: 16 de junio.
¡Ojo! Sólo se pueden anotar 10 parejas por fecha, así que no esperen el último momento para inscribirse. Lo pueden hacer al mail florealmilonga@gmail.com, a través de un mensaje privado en Facebook o al número de celular 15 5962 3195.
"El Mundialito"
Campeonato de Tango Amateur en ¡Viva la Pepa!
Otro torneo amateur es el que organiza Pepa Palazón en su milonga del club Villa Malcolm, ¡Viva la Pepa! Este todavía no ha empezado: la primera fecha es el 2 de junio próximo.
Tendrá lugar todos los domingos de junio, las tres primeras fechas siendo las rondas clasificatorias (2, 9 y 16 de junio, coincidiendo ese día con una de las fechas clasificatorias del torneo de Floreal Milonga), el 23 la semifinal, y el 30, la gran final.
"Desde hace bastante tiempo venía pensando en qué podía hacer durante la temporada baja, que este año es mucho más dura para todas las milongas de capital que las anteriores", explica Pepa Palazón. "Pensé que debía cambiar el formato habitual de exhibición con bailarines invitados e involucrar a la gente que suele venir cada semana a bailar. Como justo en esa época es donde se encuadra el Metropolitano de tango y luego pasan dos meses hasta que llega el Mundial, pensé que una buena opción sería aprovechar esa energía que despiertan ambos campeonatos y llenar un espacio entre ambas fechas par mantenerlo."
Este campeonato se presenta como algo más "moderno" que el de Floreal. El reglamento precisa: "Pueden inscribirse todas aquellas personas que lo deseen sin importar nacionalidad, sexo, edad o cualquier otro factor ajeno al tango."
Y, detalle importante, "las parejas podrán presentarse sin distinción de sexos: hombre/mujer, mujer/mujer, hombre/hombre o mujer/hombre con cambio de rol. El único requisito es que exista un marcador y un seguidor (estilo libre)".
Al igual que en Floreal, en cambio, la votación será del público, en presencia de un veedor.
Los premios serán de 3000 pesos en efectivo para el primer lugar y dos sesiones fotográficas en el estudio de Javier Fuentes y Nicolás Fernández, y 1500 pesos para el segundo lugar en productos de DNI Store.
Para inscribirse, hay que mandar un mensaje privado en Facebook a Viva la Pepa Milonga o a Pepa Palazón, por mail a pepapalazon@gmail.com o por celular al 15 6761 1899.
Ojo, las inscripciones se aceptarán hasta el 29 de mayo.
Así que ya saben, las y los que quieran competir, no tienen por qué hacerlo en el Metropolitano o en el Mundial: ¡en la milonga de su barrio también han vuelto los torneos!
Se trata de una milonga que tiene lugar en el Club Ciencia y Labor, en el barrio de Villa General Mitre, los domingos por la noche.
Todavía no ha sido invadida por turistas, y espero que siga siendo así. Por eso, exactamente como en el caso de la Milonga del Morán, tardé en escribir una entrada al respecto. Pero es tan, pero tan linda, que no puedo resistir a la tentación de compartirla con ustedes.
Los organizadores de Floreal Milonga, Mariano Romero, Lucila Bardach y Marcelo Lavergata, son justamente los mismos que los de la Milonga del Morán, otra milonga de barrio organizada en un club social y deportivo, en el barrio de Agronomía.
A diferencia del Morán, que se organiza una vez por mes los sábados (cuando empezó, no tenía un día fijo), Floreal Milonga se hace de manera semanal, todos los domingos, también tempranito, a partir de las 21h30, después de la clase de las 20h.
"Abrimos Floreal Milonga por la imposibilidad de tener otro día más en el club Morán", explica Mariano Romero, que también es el musicalizador en ambas milongas. "Salimos a buscar otro club para hacer milonga los domingos".
El resultado es tan logrado como lo fue el Morán: una milonga de barrio, con el espíritu de los bailes de la década de los cuarenta o los cincuenta, que convoca tanto a los vecinos como a los milongueros de otros lugares de la ciudad.
La idea es llevar el tango a los barrios, haciendo un paralelo con el ciclo de Cucuza Castiello y Moscato Luna en el bar de Villa Urquiza El Faro, "El tango vuelve al barrio", en el que se convocó a cantantes de tango en un acontecimiento barrial.
"Allí se llevaban tangos cantados, y nosotros proponemos milongas en los barrios. Estamos totalmente identificados con aquella propuesta", precisa Romero.
"La Milonga del Morán y Floreal Milonga son bien diferentes a mi entender", matiza. "Morán es una milonga grande, donde sí o sí siempre hay shows de artistas, orquestas en vivo y exhibiciones de bailarines. Floreal, al ser más pequeña, tiene como una estética más intimista, hay gastronomía de bodegón y también siempre hay shows."
En una época superficial, de consumo masivo, lentejuelas y mal gusto, ir a bailar a Floreal Milonga es una bocanada de aire fresco, auténtico y diferente. Allí, todo pasa más lento. La gente se toma el tiempo de sentarse, comer los platos caseros, tallarines al huevo, flan, brownies, tomarse un vinito o una cerveza, mirar la pista y bailar con tranquilidad.
Un paréntesis de serenidad en un mundo enloquecido.
Antiguamente, en las milongas, a quienes no respetaban los códigos de la milonga, se adelantaban, golpeaban a otras parejas o tenían un comportamiento inadecuado, directamente se los sacaba a codazos de la pista.
Así, sin más: los hombres que rodeaban a los indeseables los iban arrinconando y empujando a codazos, mientras bailaban como si nada.
Pues no se crean que esa época terminó.
Principiantes, jóvenes, bailarines con cara de extranjeros, hay algo que tienen que saber.
En muchas milongas tradicionales, hay que pagar derecho de piso. ¿Qué significa eso? Que si no muestran humildad al llegar, si no respetan el cabeceo, si sacan a mujeres acompañadas, si no respetan a rajatablas los códigos de la pista, corren el riesgo de recibir codazos y terminar fuera de ella.
No lo digo porque me lo contaron. Yo lo he vivido.
Había ido a conocer La Milonguita. Se trata de una milonga relativamente nueva (arrancó en 2003), pero cuya ambientación es de una milonga tradicional. Un lugar muy lindo, pista amplia, buena música. Me gustó enseguida. Su organizadora, Graciela López (de quien he citado un texto en este blog), ha sabido crear una milonga muy agradable y llena de vida en un barrio (Colegiales) en el que no existen muchos otros lugares (si exceptuamos todos los del Palermo lindante).
Problema: la persona que me acompañaba tenía cara de extranjero, y éramos los dos jóvenes (¡o relativamente, en mi caso!) y desconocidos. Apenas entramos, tuve la sensación que "nos miraban". Lo puse en la cuenta de mi paranoia y nos dedicamos a sentarnos atrás de todo, tomar un café y mirar la pista.
Al cabo de media hora, nos atrevimos a bailar. Hay que reconocer que el hombre que estaba conmigo nunca se destacó por respetar los códigos de la pista. Pero también, que esa noche hizo esfuerzos, tratando de ser lo más discreto posible, de seguir el ritmo de la pista, bailar al piso, sin grandes gestos, sin adelantarse, sin tocar a nadie.
Pues bien, uno de los hombres que me parecía que nos había "mirado" al entrar empezó a intentarnos correr de la pista a codazos. Un golpecito por aquí, otro golpecito por allá... Rápidamente me di cuenta de que ya no era paranoia mía: realmente nos estaban echando.
Doy fe también de que en otras milongas tradicionales como Club Gricel, hay que pagar un derecho de piso muy alto para ser aceptado en la pista.
Alguna gente se alegra de que existan lugares en los que todavía se conservan las tradiciones como en un joyero de terciopelo, como recuerdo de una cultura y unos modales que ya sólo existen en pocos espacios reservados. Otros se espantan ante tanta intolerancia.
Creo que en eso, los extranjeros que nos visitan también están divididos: a algunos les encanta entrar en esos lugares que son como museos en carne viva y ver con sus propios ojos cómo eran las milongas "de antes". Otros consideran que esas actitudes son las que alejaron a los jóvenes del tango, y se vuelcan al tango nuevo.
Yo creo que como en todo se puede hallar un término medio, y francamente, no creo que esos lugares dañan a nadie. Simplemente, es imprescindible estar advertido y saber que esas cosas pueden ocurrir y aprender a respetar las reglas y a valorar la experiencia de los más experimentados, para no salir escandalizado y no decidir no volver a pisar nunca más una milonga.
Foto: La Milonguita
La Milonguita
Jorge Newberry 2818 - Colegiales
Tel: 4771 8827
Viernes de 22h30 a 3h
Domingos de 20h a 2h
Organiza Graciela H. López
Cómo llegar: colectivos 39(ramal 2)-168(cartel amarillo)-41-42-60-63-67-98-152-161-194. Subte D, estación Olleros. Tren Ferrocarril Mitre, estación Colegiales
Hoy, 15 de julio de 2010, el Senado convirtió a Argentina en el primer país latinoamericano en permitir el casamiento entre personas del mismo sexo. Para festejar esta gran noticia, publico hoy esta entrada que iba a publicar un poco más tarde.
Primer postulado: el ambiente del tango, así como la sociedad argentina, son machistas.
¿Por qué? Bueno, ya lo expliqué en otra entrada. Básicamente, el hecho de que se trate de un varón que decide, guía, ordena, y de una mujer que se deja llevar y no tiene prácticamente ninguna iniciativa (excepto cuando el varón tiene la inmensa bondad de dejarle dos segundos de libertad) se adecua bastante con el concepto de machismo.
Segundo postulado: el tango es cuestión de conexión entre dos personas, de sentimiento, de contacto, de seducción.
Creo que estamos todos de acuerdo.
Tercer postulado: excepto para algunas personas retrógradas e incorregiblemente machistas y homofóbicas, sabemos que la conexión, el sentimiento, el contacto, la seducción, se pueden dar perfectamente entre dos personas del mismo sexo.
Conclusión: como el ambiente del tango es machista, algunas personas que no se identificaban con ese machismo pero sí querían bailar tango sin que los echaran a codazos de la pista (como ocurre en muchas milongas tradicionales, cuando no les piden lisa y llanamiente retirarse) han decidido abrir sus propios lugares de baile, en los que hombres pueden bailar con hombres, mujeres con mujeres, o se pueden intercambiar los roles sin herir la susceptibilidad de nadie.
Claro que esto tiene más que ver con un apartheid que con otra cosa. Lo ideal sería la tolerancia y la aceptación mutuas. Creo que faltan unos cuantos siglos para que esto suceda. Hay que ver las dificultades que hay para que la sociedad acepte el matrimonio de personas del mismo sexo.
En fin, de lo que quería hablar en esta entrada es del tango queer y de las milongas gays. Como resultado de la intolerancia, gays, lesbianas, trans, travestis, etc., buscaron lugares en los que podían, como cualquier otra persona, disfrutar de la conexión, el sentimiento, el contacto y la seducción del tango. Y así surgieron espacios llamados "milongas gays", como es el caso de La Marshàll, abierta en 2002, y que funciona los miércoles y los sábados.
La Marshàll, con acento tónico en la segunda A. Sus organizadores, Augusto Balizano, Roxana Gargano y Edgardo Gargano, se cansaron de que la gente lo pronunciaran con acento tónico en la primera A, cuando ellos pusieron el nombre para honrar a la actriz Niní Marshall, así que agregaron la tilde en la segunda A en el logo oficial.
Detalle anecdótico pero que a mí me parece divertido: el musicalizador de ese peculiar y moderna milonga, Mario Orlando, es también el DJ de la hiper tradicional milonga Sunderland. Y, otro detalle, en el mismo lugar, Maipú 444, pero los sábados, funciona una milonga "a la antigua", Cachirulo, en la que prevalece el cabeceo, y en la que las mujeres solteras están ubicadas en un costado de la pista, y los hombres solteros, enfrente.
Si bien es la milonga gay friendly más conocida de Buenos Aires, La Marshàll no es el único lugar de tango queer (queer: en inglés, "raro", "extraño", "excéntrico"... el término fue utilizado tradicionalmente para nombrar a la comunidad gay, lesbiana, transexual, travesti y transgénero de manera peyorativa, y fue retomado a principios de la década de los noventa en Estados Unidos por la misma comunidad para resignificarlo).
Se puede citar precisamente Tango Queer, creado en 2005 por Mariana Docampo. "En un principio Tango Queer fue una clase de tango seguida de una práctica en el bar Simón en su Laberinto de San Telmo y otra clase y práctica semanal dictada por Mariana en Casa Brandon. En el año 2007 se abrió la Milonga Tango Queer que sigue funcionando actualmente cada martes en Buenos Aires Club", se explica en su sitio.
La milonga, que tiene lugar los martes, "está abierta a todo el mundo", precisan, excluyendo así cualquier tipo de comunitarismo. "Se baila tango eligiendo libremente la pareja y el rol que se desea ocupar al bailar".
Les dejo la última palabra, para explicar mejor que yo el concepto de tango queer:
Podemos decir que si algo tiene representación simbólica, existe. Solo entonces se hace reconocible para una sociedad. El tango es una danza popular, y como tal, funciona como espejo de la sociedad de la cual surge y en la cual se desarrolla. En este caso, la sociedad porteña. Pero el tango también es una danza de fuerte connotación sensual.
Por eso, vale pensar que lo que este “espejo” refleja es la forma en que nuestra sociedad concibe el erotismo entre sus integrantes: en primer lugar, hombre-mujer. Luego, activo-pasiva. Dos roles bien claros, definidos. Este binomio simplifica notablemente la compleja red erótica que existe entre los individuos, y que si bien representa a una mayoría identificable en la sociedad, instituye una forma de sentir “admitida”, condiciona y censura formas de sentir diferentes. Se fija como modelo. Y afuera de este modelo quedan todos aquellos cuyo sentir es distinto.
Así pues, en esta representación social, que podemos definir, considerando su fuerza simbólica, como una “fórmula del sentir erótico”, no están representadas las lesbianas, los gays, los bisexuales, los transgéneros. Ni tampoco las mujeres y hombres heterosexuales que pudieran concebir su erotismo de manera distinta.
El intento por homogeneizar, estetizar y “normalizar” las formas del baile y los ambientes en los que ésta se desarrolla va en contra de la permanente improvisación y movimiento que constituyen la dinámica tanguera, la cual pugna permanentemente por formas que vayan adaptándose a los cambios culturales y sociales de quienes forman parte de ella.
Es éste el contexto que propicia el nacimiento y crecimiento de un espacio como Tango Queer.
La Marshàll
Maipú 444 - Los miércoles a las 22hs
Rivadavia 1392 - Los sábados a las 22hs
Tel: 4300-3487 / 15 5458 3423
Organizan Augusto Balizano y Roxana Gargano
Contacto: milongalamarshall@yahoo.com.ar
Tango Queer
Perú 571, San Telmo
Los martes de 20h30 a 02h00 (clases a cargo de Mariana Docampo y Soledad Nani)
Belgrano 2259 - Los jueves de 19 a 21 hs
Tel: 15 3252 6894
Organiza Mariana Docampo
Cómo llegar: Colectivos 2, 6, 17, 23, 39, 59, 60, 67, 91, 96, 98, 100, 102, 103, 168. Subte: Linea C - Estación Moreno y Linea A - Estación Belgrano
Contacto: contacto@tangoqueer.com, mariana@tangoqueer.com
Entre las tantísimas prácticas y milongas que han abierto en los últimos años en Buenos Aires, quiero destacar una que me gusta más particularmente: Soho Tango.
Se organiza desde marzo de 2007 todos los jueves en el Club Villa Malcolm, un club de barrio social y deportivo fundado en 1928 e históricamente ligado al tango: allí tocaron todas las grandes orquestas de la década de oro, así como también Pugliese y muchas más.
Se trata de una milonga joven, dinámica, más orientada al tango salón que al tango nuevo, a diferencia de Tangocool, que se organiza los viernes en el mismo lugar o El Motivo Tango, los lunes, pero a pesar de apuntar sobre todo al tango tradicional, es realmente abierta y dispuesta a mostrar cosas distintas y jóvenes parejas.
"En un principio creo que significaba, por un lado, un salón muy grande y frío que no sabíamos si íbamos a poder llenar y darle la intimidad que queríamos, y por el otro, un lugar asociado a "prácticas" de tango joven. Con el tiempo eso cambió totalmente. Pudimos apropiárnoslo y nos encanta, y descubrimos que tiene mucha historia tanguera y folklórica ya que allí tocaron todas las grandes orquestas", explica Eugenia Martínez, la fundadora de Soho Tango, junto a Mario Bournissen.
Ambos querían "abrir un espacio de tango, donde la gente viniera a encontrarse, a comer, tomar algo, y a bailar", como cuenta Eugenia. En un primer momento, en el año 2006, eligieron un salón en la calle Cabrera, a la vuelta de la Viruta, donde estuvieron un año, hasta que cerraron el fondo de comercio. Mientras estaban buscando un nuevo lugar, el presidente del Club Villa Malcolm los llamó y les propuso ocupar el lugar los jueves.
"En un principio no queríamos ir al Malcolm, porque Cabrera tenía una onda muy cálida, muy íntima, y el cambio iba a ser muy abrupto. Pero los beneficios que nos ofrecía el Malcolm eran mejores que muchos otros lugares (tamaño, precio y ubicación eran inmejorables)", cuenta Eugenia. "Al llegar al Malcolm nuestro desafío era enorme. Sabíamos que los miércoles y viernes de Tangocool funcionaban muy bien, y venir a ofrecer un día justo en el medio, no era nada fácil. Pensamos en intentar reproducir algo de lo que veníamos haciendo en Cabrera, y nos embarcamos en una inversión enorme: compramos equipos de sonido, luces, manteles, velas, portavelas. Mario construyó los faroles de la pista, compramos mesas con faroles para el patio, y otros farolitos para las columnas. En fin, nos endeudamos hasta el cuello. La idea era proponer un espacio diferente al de los demás días del Malcolm, e intentar tentar a nuestro viejo público, para que se anime al club".
Eugenia y Mario siempre estuvieron atentos a lo que la gente pedía: "La idea fue siempre recibir a la gente de una manera especial. Sobre todo cuando empezamos prestábamos mucha atención a la gente que se iba temprano y preguntábamos si algo no les había gustado. Estábamos muy atentos a que todos estén a gusto. Y hablábamos mucho al final de la milonga sobre todo lo que habíamos observado. Esto sigue sucediendo hoy en día, al final del día comentamos lo que pasó, y muchas veces surgen ideas nuevas, o cosas para mejorar o cambiar".
Últimamente, me llamó la atención que bailaran allí dos parejas bastante peculiares, en dos noches distintas: Ariadna Naveira y Greta Hekier por un lado, y luego, Octavio González y Cristhian Sosa.
Sí sí, en ese orden, ¡no me equivoqué!
No se trata de parejas gays, ni de parejas de tango a secas: son jovencísimos bailarines que, cada uno por su lado, tienen su pareja de baile (del otro sexo), pero que decidieron divertirse y mostrar algo distinto, y realmente interesante.
Vale la pena presentar a cada uno de estos cuatro jovencísimos bailarines, que forman parte de la última generación del tango.
Yo personalmente, si fuera lesbiana, estaría enamoradísima de Ariadna Naveira, de 20 años. Es hermosa, es graciosa, tiene un humor pícaro cuando baila, se ve que lo disfruta, la pasa bien, y nos contagia ese buen humor y ese disfrute. Además, considero que baila tan bien como hombre que como mujer. Sabe guiar, y sabe seguir. Una mujer completísima. ¡Sueño con bailar con ella!
Es hija de Gustavo Naveira, considerado uno de los padres del tango nuevo, aunque él rechace la etiqueta, y de Olga Bessio, una gran bailarina. Pero Ariadna encontró su propia vía y su propio estilo, y eso la hace más especial todavía, porque no se dejó aplastar por los dos gigantes que son sus padres, ni tampoco siguió fielmente sus huellas.
Su pareja, de baile y en la vida, es Fernando Sánchez, y juntos bailan de manera muy ligera, muy graciosa y muy elegante. Aquí un video en el que Ariadna baila con esa sonrisa tan entrañable.
De Greta Hekier, 22 años, no tengo mucho que decir porque no la conozco tanto, excepto que me encanta verla bailar, y que visiblemente a muchísimos hombres les encanta bailar con ella.
En este video, filmado entonces en Soho Tango en octubre pasado, Ariadna es la que está vestida toda de negro.
Octavio Fernández, por su lado, merecería una entrada aparte. Se trata de un niño de apenas 22 años. A pesar de su corta edad, ya bailó con grandes bailarinas, como Luna Palacios o Samantha Dispari. En estos momentos baila con Corina Herrera. Conozco a Octavio desde hace unos cuatro años. Lo vi dar sus primeros pasos en la pista, puedo decir que vi el nacimiento de este eximio bailarín. Es un fanático de la milonga, difícil las noches en que no se lo ve en La Viruta, Soho Tango o Loca. Hasta hace poco, solía presentarse siempre engominado, impecablemente vestido, cual viejo milonguero de los 40. Por suerte, ahora está un poco más relajado, aunque siempre elegante. Bailar con él es... tocar el cielo con las manos. La entrada en la que explico mi búsqueda del abrazo perfecto, la escribí pensando principalmente en él.
Cristhian Sosa, de 23 años, fue doble campeón del Campeonato Metropolitano de 2009: en vals y en milonga, junto con Lida Mantovani. Otro jovencísimo bailarín que no se dejó seducir por las sirenas del tango nuevo, y eligió Villa Urquiza y la esencia del tango para su formación y nuestro deleite.
Club Villa Malcolm
Córdoba 5064
Jueves: clase de 21 a 22h30 a cargo de Mario Bournissen y Eugenia Martínez, y de Emiliano González, Laura Zaracho y Noelia Davini, y milonga de 22h30 a 2h30
Reservas: 1561668365
Cómo llegar: Colectivos 15, 34, 55, 140, 151, 168, o 106 y caminar unas cuadras por Córdoba
Todos los domingos desde hace 20 años, el bailarín Pedro Benavente, más conocido como "El Indio", organiza en la plaza Dorrego de San Telmo una milonga popular, gratuita (a la gorra) y solidaria. Clases de tango, de folclore, baile, exhibiciones, todo se organiza a pulmón, gracias al aporte de algunos vecinos del barrio, de Pedro, y de lo que la gente quiera dejar: tapetes del piso, luces, equipos de música, todo se hace sin subsidio alguno, aunque se haya convertido, con el correr de los años, en una referencia absoluta de la cultura porteña y en un ícono de San Telmo. De hecho, fue declarada patrimonio histórico cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
Problema: no tiene existencia legal. Y en los últimos años, el espacio ha sido invadido cada vez más por las meses de los bares y restaurantes. Parece que la cosa se está poniendo violenta, ya que los organizadores de la milonga, además, están siendo amenazados verbal y físicamente para que abandonen ese espacio.
Por lo tanto, es absolutamente vital, urgente y necesario que la Milonga del Indio tenga una existencia legal, para además poder tener acceso a subsidios.
Por eso está circulando un petitorio, que pueden encontrar aquí, con todas las explicaciones del caso.
Y por supuesto, les recomiendo esta maravillosa milonga de Buenos Aires. Mañana, 14 de marzo, bailarán, solidarizándose con la causa, Roxana Suárez, que fue pareja de baile del Indio, y Sebastián Achaval, campeón mundial de tango salón 2005. Otra razón más para ir a descubrir el lugar.
Hace unos meses viví una de las experiencias más gratificantes de mi vida tanguera: el descubrimiento de una auténtica, verdadera, increíble milonga: la Milonga del Morán.
Estuve pensando algún tiempo en si hacer una entrada o no al respecto. ¿Por qué? Porque sé que este blog es leído por muchos turistas, y tuve miedo a que, de ser invadida por ellos, la milonga perdiera su característica principal: la de ser una milonga de barrio.
Imposible no pensar en Sunderland cuando uno entra en este inmenso galpón pintarrejado con anuncios del Lava Autos Alta Tensión ("atendido por sus dueños"), la cochería Santa Magdalena ("atendida por el socio y amigo") o el supermercado Magadan. Pero las comparaciones no van más lejos. Porque si bien el Club Social y Deportivo Pedro Morán es, como su nombre lo indica, un auténtico club de barrio como lo es Sunderland Club, al mejor estilo Luna de Avellaneda, la Milonga del Morán, en el barrio de Agronomía, no tiene nada que ver con la Milonga del Mundo.
Allí, no hay joyas, no hay gomina, no hay vestidos lentejuelados ni pañuelos que salen del bolsillo, ni corbata a tono con el atuendo de la dama, ni carteras brillantes ni charol impecable. En la Milonga del Morán, hay familias, hay niños, hay vecinos del barrio, hay pizza y cerveza, hay viejos que se duermen en su silla y jóvenes que se la pasan bailando en la pista de cemento sobre la cancha de fútbol, también hay el contrario, hay una vida increíblemente rica, abundante, múltiple, ruidosa y campechana.
El Club Morán tiene más de ochenta años, y una larga historia milonguera, puesto que a principios de 1953 empezaron a funcionar bailes quincenales en los que tocaban las más famosas orquestas, como las de Juan D'Arienzo, Hector Varela, Aníbal Troilo o José Basso, entre otras, que se producían en el pequeño escenario empotrado en la pared.
En un primer momento, los organizadores, Mariano Romero, músico y milonguero, y encargado de la musicalización, Marcelo Lavergata y Lucila Bardach, pareja de baile y profesores de tango, instalaron su milonga en el Club "La Emiliana" de Villa Pueyrredón, en julio de 2009. Luego, eligieron el Club Social y Deportivo Pedro Morán. ¿Por qué ese lugar?
"Estábamos buscando más que nada un lugar que represente el espíritu de barrio y el espíritu del tango", explican. "Y el Club Morán los representa a la perfección a ambos, en ese club se respira barrio, y se respira tango. En el, '40 , en el '50 se hacían grandes bailes por donde pasaron las mayores orquestas de tango. Y también siguió siendo un reducto tanguero, en décadas posteriores cuando el tango estaba un poco olvidado. Tiene un escenario hermoso para la orquesta, que da a la cancha de fútbol que es donde realizamos la milonga. Nuestra milonga siempre tiene una exhibición de bailarines de primer nivel y además una orquesta en vivo que toca dos tandas para que la gente pueda bailar y recrear un poquito aquellos grandes bailes. Además es fundamental para nosotros poder llevarle a la gente de los barrios la posibilidad de bailar con una orquesta en vivo con músicos excelentes y a la vez tener precios accesibles", remarcan.
Si buscan un día fijo para ir a la Milonga del Morán, no lo van a encontrar. Por ahora, se hace más o menos cada dos meses, aunque esa frecuencia también es relativa. De hecho, la última vez fue en noviembre, y la próxima se hará teóricamente el 20 de marzo (fecha a confirmar). "Priorizamos antes que nada nuestras ganas de organizarla", cuentan sus responsables. "La hacemos con mucho amor y dedicación, eso se refleja después en el resultado y en la respuesta de los amigos milongueros concurrentes. Es decir, no queremos imponernos la obligación de organizarla cada un tiempo determinado fijo, queremos sentir el placer y ese cosquilleo tan especial cuando llega el gran día de la Milonga ¡y que eso también se transmita a las personas que concurren! ¡La pensamos y la organizamos como una gran fiesta!"
(hacer clic en las imágenes para ampliarlas)
Fotos: Derechos reservados
La Milonga del Morán
Club Social y Deportivo Pedro Morán
Pedro Morán 2446 - Barrio de Agronomía
Los sábados a las 20hs (clase de tango a cargo de Marcelo y Lucila)
Tel: 4542 1418 - 15 5962 3195
Organizan Mariano Romero, Marcelo Lavergata y Lucila Bardach
Cómo llegar: colectivos 80, 87, 105, 108, 110, 111, 123, 176
Contacto: lamilongadelmoran@gmail.com
Viernes, día de La Baldosa. Porque cada milonga tiene sus días.
Hace unos meses, ni siquiera me habría tomado la pena de hacer una entrada sobre esta milonga, porque me habría parecido demasiado formal, o demasiado tradicional, o demasiado aburrida... Pero esto habría sido antes de descubrir mi pasión por el tango salón. Porque la verdad, La Baldosa me parece ahora un lugar muy lindo. Lindas tandas, linda gente. La mayoría de los concurrentes se viste elegantemente, pero tampoco es la exposición de joyas y vestidos de lentejuelas de Sunderland. También se puede ir de elegante sport, más relajado.
Se organiza en el salón El Pial, donde se suele organizar normalmente una peña. La pista es amplia, de baldosa (...), agradable.
Me gustó que, cuando llamé para reservar una mesa, me preguntaran si iba a ser "una mesa de solos". No entendía muy bien qué significaba, ya que si pedía una mesa para ocho, era evidente que no íbamos a estar solos, sino que íbamos a ser... ocho.
Pero la pregunta era para ubicarnos en el borde de la pista para ser visibles por las otras mesas y para poder sacar (los hombres) y ser sacadas (las mujeres), porque se usa mayoritariamente el cabeceo. Las mesas de gente que ya viene en pareja, efectivamente, se ubican más atrás. En ese momento recordé que uno puede sentirse muy solo aun rodeado de gente...
Ahora, el cabeceo sigue siendo un tanto incómodo para mí. Me parece fantástico eso de querer cuidar el honor del varón y no hacerle pasar vergüenza con un "no, gracias" que todos verán, me parece maravilloso eso de no avasallar la tranquilidad de las damas y no obligarlas a pronunciar el tan desagradable "no, gracias" o a bailar sin ganas, pero... ¿qué se hace con las miopes?
Está bien, uso lentes de contacto, con eso veo más o menos bien. Pero muchas veces soy incapaz de hacer la diferencia entre un cabeceo y un simple saludo. ¿Y saben que hay hombres que hacen crujir sus cervicales, con un movimiento muy parecido al del cabeceo? Ni que hablar de los que cabecean a la mujer que se encuentra justo atrás mío. ¿Les conté de la vergüenza que se siente al pensar que la invitación fue para una, y resultó ser para otra?
Por eso, a La Baldosa no se me ocurriría ir sola. Pero siempre que voy con amigos, la paso bien. Cada vez mejor, diría yo, a medida que voy conociendo más gente allí.
El lugar cuenta con un escenario elevado y una de las noches en que fui (hará un par de meses) cantaba Alberto Podestá, y cuando canta Alberto Podestá, no puedo dejar de llorar, sobre todo sabiendo que va a terminar con El Bazar de los Juguetes.
Alberto Podestá (Alejandro Washington Alé) cantó con las grandes orquestas de la época de oro del tango, la década del cuarenta: Caló, Di Sarli, Laurenz, Francini-Pontier. Cuando Podestá cuenta las anécdotas de cuando Homero Manzi escribió Paisaje, uno de sus éxitos que él cantó con la orquesta de Pedro Laurenz, pienso que él conoció a Homero Manzi y no puedo dejar de estremecerme. Claro, ahora Alberto Podestá tiene casi 84 años, ya no tiene la voz de sus veinte, pero me siento muy privilegiada de tener la posibilidad de escuchar a este grande, que me arranca lágrimas cada vez que entona...
La Baldosa (no tiene página web) Salón El Pial - Ramón L. Falcón 2750 - Flores Tel: 4601 7988 Viernes de 22h30 a 4 h (después de la clase) Organizan Gabriela Elías, Alba y Horacio Fiorentino Cómo llegar: colectivos 5-36-53-55-76-86-88-92-104-126-132-136-141-155-180. Ferrocarril Línea Sarmiento, estación Flores. .
Fui el sábado pasado y siempre se trata de una experiencia singular. Primero porque queda, para mí, del otro lado del planeta, en el barrio de Villa Urquiza, e ir hasta allá siempre es una odisea. Luego, porque lo más probable es que no baile en toda la noche. Y porque, extrañamente, siempre la paso bien.
Se trata, entonces, de un club del barrio de Villa Urquiza que, los sábados, se transforma en milonga, La Milonga del Mundo. Lo gracioso es que la pista está ubicada sobre la cancha de básquet. Todo el ambiente es un poco surrealista. A pesar de lo insólito de la instalación (las gradas para el público de los partidos, los tableros con las canastas en cada punta, las líneas blancas en el piso de baldosa, los carteles que publicitan la gomería Maipú, la pescadería Puerto de Vigo, la mecánica Pavone o la lavandería Anca, el techo muy alto tipo galpón...), se trata de una de las milongas más tradicionales de Buenos Aires, allí donde se junta la crème de la crème de los milongueros de ley, y los sobrevivientes de la época de oro del tango.
Allí, hasta los más jovencitos hacen un esfuerzo por vestirse bien. Las mujeres sacan a lucir sus más vistosas joyas y sus más infartantes vestidos, los hombres no escatiman en gomina y cuidan cada detalle de sus trajes, desde la corbata hasta el pañuelo en el bolsillo, pasando por los zapatos impecablemente lustrados. Y todo eso contrasta con la informal y absolutamente antiestética ambientación deportiva.
Otra rareza del lugar: el musicalizador, Mario Orlando, también trabaja en otras milongas, entre otras, La Marsháll, que es una milonga... gay-friendly. O sea, es capaz de poner música en una de las milongas más tradicionales de Buenos Aires, y en una de las más modernas (de La Marsháll les hablaré en una entrada ulterior).
No se va a Sunderland como se va a La Viruta, definitivamente. Se respeta el cabeceo, las mujeres esperan, hermosas y erguidas en sus sillas, que algún caballero fije su vista en ellas. Los hombres rivalizan de galantería y elegancia.
El barrio de Villa Urquiza es donde nació un estilo bien particular de tango salón, tan particular que se le llama "estilo Villa Urquiza", en oposición al "estilo centro". Fue en la década de los cuarenta cuando empezaron a florecer muchos clubes en esa zona del noroeste de la capital y se empezaron a organizar bailes de manera periódica.
El estilo Villa Urquiza, en el que priman la elegancia y la musicalidad del movimiento, es tan sutil y complejo que es raramente perceptible: pasos más largos, abrazo más suave... "En el estilo Villa Urquiza se baila la pausa", explica Horacio Godoy, DJ de La Viruta, y heredero de los grandes maestros de ese estilo. En cambio el "estilo centro", que le antecede en el tiempo, es más pegado, picado y rítmico: se baila cada tiempo, prácticamente sin pausa.
Sunderland es uno de los únicos sobrevivientes de esos clubes que nacieron en el barrio hace setenta años. En su pista bailaron los que hoy hacen la gloria de esta milonga: Luis Lemos "Milonguita", del que se dice fue el que inspiró el estilo Villa Urquiza, Lampazo, Finito, Gerardo "El Negro" Portalea... Entre los más recientes: el Chino Perico, Lidia y Lito Filippini, María del Carmen "La Turca" (aquí con Jorge Dispari), Margarita.
Sin olvidarnos, claro, de la increíble y jovencísima Geraldine Rojas (hija de "La Turca"), que se formó en Sunderland desde niña, con los más grandes maestros. Sobre Geraldine habría que escribir un capítulo aparte. De hecho, voy a escribir un capítulo aparte porque realmente lo vale y no quiero alargar demasiado esta entrada.
En fin, just for the record, el viernes 4 de julio se organiza en Sunderland la última de las cuatro fechas de las semifinales del VI Campeonato de Baile de Tango Metropolitano (la primera fue ayer martes en Salón Sur, hoy será en La Baldosa, Ramón Falcón 2750, y el jueves en La Viruta) así que si se quieren pegar una vuelta ese día, también pueden, a partir de las 23h30.
Aunque lo mejor para conocer Sunderland es ir los sábados (y no se olviden de que, como en casi todas las milongas, es conveniente llamar antes para reservar una mesa).
Sunderland Club Lugones 3161 - Villa Urquiza Tel: 4541 9776 Sábados de 22h a 4h30 Organizan Graciela y Carlos Matera y el Negro Firpo. Musicaliza Mario Orlando. Cómo llegar: colectivos 110-176-140-143-193-107. Tren Ferrocarril Mitre (ramal José León Suárez), estación Urquiza
Vamos de entrada: soy fanática de La Viruta. Se convirtió en mi segundo hogar, mi casa, el lugar en el que sé que, a cualquier hora de la noche, de miércoles a domingo, voy a encontrar amigos dando vueltas por ahí. Una vez un amigo dijo: "Es como saber que tenés una fiesta de cumpleaños todas las noches a la que podés ir". Y encima no tenés que llevar birra, la comprás en el lugar...
No, no me pagaron por decir lo que estoy diciendo. No trabajo allí, no recibo ningún sueldo, no tengo ningún interés de ninguna índole en cómo le va financieramente, excepto que no sé qué haría con mi vida si algún día este lugar fuera a desaparecer.
Después de estudiar tango durante tres años, considero que no bailo mal. He tenido la suerte de bailar algunas tandas con excelentes bailarines que no nombraré pero de los que una piensa: "Pucha, estoy bailando con Tal". Y encima, Tal te dice: "Qué lindo que bailás", y ahí tocás el cielo con las manos, por más que te lo diga de bien educado.
A veces voy a milonguear a otros lados, siempre en patota, porque sola me moriría de angustia (sería la mejor manera de planchar toda la noche). Cuando me entero de que me están cabeceando (no siempre me entero, como lo contaré en otra entrada...), salgo a bailar con gente del lugar, milongueros de los de antes, tradicionales, nada de tango nuevo, algún estilo milonguero o más tipo Villa Urquiza, en fin, de esos que bailan desde hace décadas y no precisamente en La Viruta. Supuestamente. Indefectiblemente con ellos tengo la conversación siguiente:
Ellos: No te veo muy a menudo por acá. ¿Adónde solés ir? Yo: Ya sé que aquí es una mala palabra, pero voy a La Viruta. Ellos(cara de asco): ¿A La Viruta? ¡Qué mala idea! Allá no se puede bailar. No saben lo que es el tango. ¿Y dónde aprendiste? Porque no bailás nada mal. Yo: En La Viruta.
Reconozco que lo digo con un goce sádico particular. Me divierte ver cómo van cambiando la cara. Van de la sorpresa a la incredulidad, pasando por el asombro y la desconfianza.
El eslogan de La Viruta es "Entrás caminando... salís bailando". Es tanto el odio (¿la envidia?) que muchos le tienen a este lugar que lo transformaron en: "Entrás caminando... salís bailando mal".
No sé si en "La Viru", como se le llama cariñosamente, se enseña bien o mal. Sé que si uno quiere aprender, lo puede hacer. Yo lo he hecho, y que conste que durante dos años sólo tomé clases allí.
También sé que si La Viruta no existiera, yo nunca me habría acercado al tango, porque me provocaba cierto rechazo el ambiente acartonado y machista del tango tradicional. Y como yo, centenares de jóvenes, argentinos o extranjeros, descubrieron en La Viruta que el tango podía ser otra cosa que "una cosa de viejos".
Allí va gente que directamente no sabe bailar tango, milongueros con nombre y apellido (me he dado el gusto, una vez, de sacar a bailar a Miguel Angel Zotto, él de Tangox2, él también va a La Viruta), extranjeros que quieren experimentar eso de la sensualidad del tango de la que tanto les hablaron (oh, it's so very sexy!), gente vestida con jeans de raperos que dejan ver sus calzoncillos y zapatillas con los cordones desatados (it's so very cool!), otros con traje impecable, gomina, zapatos de charol y todo el disfraz del perfecto milonguero, hombres que bailan con hombres, mujeres con mujeres, exponentes del tango nuevo que hacen alarde de sus acrobacias, adeptos del milonguerito pegadito-pegadito, gente que va a levantar gente, gente que va a mirar, gente que no baila en toda la noche pero pasa un buen rato con sus amigos y gente que no descansa una sola tanda.
Sin La Viruta, las milongas tradicionales estarían vacías y el tango se habría marchitado de a poco, porque muchos de los que hoy bailan bien y frecuentan Sunderland, Porteño y Bailarín, La Baldosa o Cachirulo han dado sus primeros pasos en La Viruta.
Así que sí, podrán decir lo que quieran de La Viruta:
no es una milonga: es un boliche
la música está demasiado fuerte
no se respetan los códigos
la gente no sabe bailar
te cagan a golpes en la pista
la gente va para levantarse minas/tipos...
...todo lo que quieran. Y todas esas cosas son ciertas. Pero yo soy una acérrima defensora de ese lugar que me acercó al tango, me lo hizo querer, amar, adorar, y gracias al cual hoy en día puedo ir a otras milongas, respetar sus códigos (que sí me enseñaron en La Viruta, a pesar de lo que dicen las malas lenguas), sentarme tranquilita a esperar que me cabeceen, bailar ordenadamente sin ganchos ni boleos altos, y que me digan: "¿Dónde aprendiste? Porque no bailás nada mal".
Pero lo que más me divierte es ver cómo, a las 3 o 4 de la mañana, cuando cierra la mayoría de las otras milongas, todos aquellos que habían despotricado contra La Viruta (único lugar que termina a las 6) se gritan unos a otros: "Bueno, ¿nos encontramos en la Viru?"
¿Dónde está La Viruta?
Está ubicada en el barrio de Palermo otrora llamado Viejo (ahora Soho...), en el subsuelo del Centro Cultural Armenio. Es el lugar ideal para empezar a aprender a bailar.
¿Por qué? Porque hay clases casi todos los días (de miércoles a domingo, tarde y noche), porque hay seis niveles distintos (para los que no saben na' de na' hasta los que ya bailan mucho), porque se puede empezar en cualquier momento del año, porque no es necesario ir en pareja ya que es habitual que haya casi tantos hombres como mujeres, porque podés ir en bermudas y zapatillas y nadie te va a decir nada, y porque hay rebuena onda, loco.
El lugar no es particularmente lindo. Es una sala enorme sin decoración, pero eso sí, con unos spots buenísimos (y de bajo consumo: los responsables de la Viruta son ecológicos) (o económicos) (o ambos) y muy buena música. Y, last but not least, muy buena cocina también.
En La Viruta hay días y días:
Miércoles y Domingos: los días más informales. Se pasan tandas de rock y de tango electrónico, además de las tandas tradicionales de tango y milonga. Últimamente incluye una tanda del Polaco Goyeneche bastante alucinante. También se puede escuchar a Astor Piazzolla, acallando a los que decían que Piazzolla no era tango porque no se lo podía bailar. Son las noches en que van generalmente los bailarines de tango nuevo o tango moderno. Esas noches, olvídense de los códigos, la cosa es bastante anárquica. Muchos bailarines de los shows para turistas que pululan en Buenos Aires se pegan una vueltita por la Viru para bailarse unos tangos de verdad antes de irse a dormir. Termina tipo cuatro de la madrugada.
Entrenamiento de milonga con Horacio Godoy
Jueves: el día más tranqui. Lo recomiendo para las clases, porque va menos gente (aunque si de clases se trata, ahora hay horarios a la tarde muy buenos, encontrarán todo en la página web). Todas las semanas toca una orquesta distinta, por lo general orquestas nuevas, poco conocidas, o de tango electrónico, tipo Otros Aires, Narcotango, Tanghetto, etc. Termina tipo tres de la madrugada.
Viernes y Sábados: los días de milonga más tradicional. Nada de tango electrónico y, a diferencia de los otros días que son más tipo práctica (en la que se pasa música de manera continuada), hay tandas separadas por cortinas. En La Viruta las tandas duran más que en cualquier otra milonga: seis tangos (en otros lados no pasa nunca de cuatro). Así se tiene mucho más tiempo para chamuyar, dicen... Al principio de la noche, tipo 1h30, hay una tanda de pachanga de la que huyo por lo general, porque no me gusta, pero allí los que no bailan tango podrán bailar como en un boliche "normal" y no aburrirse demasiado. También pasan salsa y algo de rock. A las cuatro y pico hay una tanda de folclore cuya duración depende de la cantidad de gente que baile. Por lo general, cuatro o cinco chacareras, un gato, con algo de suerte y si el DJ Horacio "P.B.T." Godoy está de buen humor un escondido, y una o dos zambas. A las cuatro llegan medialunas deliciosas para ir desayunando y reponiendo fuerzas para poder llegar hasta el fin de la noche... que llega a las seis de la mañana, de una manera tan particular que no se la puedo describir. Hay que venir a vivirla.
La Viruta cuando todo terminó, a las 6 de la matina
Si no sabés bailar tango y querés empezar a largarte en la pista, éste es el lugar ideal. Nadie te va a correr como en otras milongas y no tenés que pagar derecho de piso. Ése fue un poco el propósito de sus organizadores, Cecilia Troncoso, Horacio Godoy y Luis Solanas, cuando abrieron el lugar allá por el año 1994.
Vos que ya conocés el lugar, ¿opinás lo mismo que yo?
La Viruta Armenia 1366 - Palermo Tel: 4774 6357 o 4779 0030 De miércoles a domingos a partir de las 23h30 (después de las múltiples clases de tango, milonga, salsa y/o rock) Organizan Cecilia Troncoso, Horacio "P.B.T" Godoy y Luis Solanas Cómo llegar: colectivos 15-39-57-106-110-140-141-151-168 .