Hace poco me pasó algo que hasta ahora jamás me había sucedido, pero nunca hay que dar las cosas por sentadas. Lo que me pasó fue que un hombre cortó una relación conmigo, así, en medio de una tanda, mientras estábamos bailando. Me dijo, entre un tango y otro: "Disculpame, pero siento que no puedo seguir con vos".
Ahí estábamos, bailando bien pegaditos, oliéndonos, escuchando el pecho del otro, sintiendo los latidos de su corazón, y de pronto, termina el tango, los cuerpos se separan y..."siento que no puedo seguir con vos".
¿Qué se hace en esos casos?
Dejar de bailar en ese mismo instante.
Seguir bailando, temblando, sintiendo el cuerpo del otro que no volveremos a sentir de la misma manera, preguntándonos: "¿Qué hago? ¿Sigo? ¿No sigo? ¿Lo dejo plantado en medio de la tanda? ¿Me pongo a llorar?" mientras Raúl Berón canta Corazón no le hagas caso.
Contestar: "Ajá", volver a abrazarlo para el tango siguiente, seguir como si nada y pensar: "Ya vendrá otro que sepa valorarme, mientras tanto no pienso echar a perder esta tanda de Caló-Berón que me encanta".
¿Y ustedes? ¿Qué fue lo más bizarro que les pasó en la milonga? .
Algunos creen que para bailar tango, hay que ser esbelto. Nada más lejos de la realidad. Para bailar tango, hay que saber mover el cuerpo, nada más. Alguien esbelto pero que no tenga ningún manejo de su cuerpo será incapaz de dar dos pasos en tango (y en ninguna otra danza). Por el contrario, alguien gordo pero ágil la "romperá" sin problemas en una pista de baile.
Y sino, pregunten a Aoniken Quiroga.
Aoniken no solamente es gordo: también es petizo. Muy petizo. Pero qué quieren que les diga. Su agilidad es casi incomparable y verlo bailar (y bailar con él, doy fe) siempre es un placer. Sabe hacer olvidar su ingrato físico vistiéndose siempre de manera impecable y elegante, con clase y sin ninguna negligencia. "Tiene la ligereza de un cuadro de Botero, una dexteridad, una velocidad casi felinas. Es fascinante", dijo mi madre alguna vez. Y como mi mamá siempre tiene razón, pueden creerle...
Aoniken, de tan solo 22 años, fue subcampeón mundial de tango salón en 2006, junto con Emilia Cerutti. Baila desde sus siete años. Nos demuestra que se pueden superar muchísimos obstáculos si uno tiene la pasión y la voluntad de hacerlo. Un ejemplo para todos.
Aquí lo podemos apreciar en La Viruta haciendo una exhibición con otra milonguera increíble, Luna Palacios. Admiren el "sanguchito"* que hace en el tiempo 1:10 del video. Y díganme si no tiene la destreza de un gato...
*Sanguchito (viene de la palabra sandwich): También llamado mordida. Paso en el que el hombre encierra un pie de la mujer entre los suyos. Se llama así porque el pie de la mujer vendría a ser el jamón entre dos rebanas de pan (no, no encontré una manera menos gráfica de explicarlo)... .
Viernes, día de La Baldosa. Porque cada milonga tiene sus días.
Hace unos meses, ni siquiera me habría tomado la pena de hacer una entrada sobre esta milonga, porque me habría parecido demasiado formal, o demasiado tradicional, o demasiado aburrida... Pero esto habría sido antes de descubrir mi pasión por el tango salón. Porque la verdad, La Baldosa me parece ahora un lugar muy lindo. Lindas tandas, linda gente. La mayoría de los concurrentes se viste elegantemente, pero tampoco es la exposición de joyas y vestidos de lentejuelas de Sunderland. También se puede ir de elegante sport, más relajado.
Se organiza en el salón El Pial, donde se suele organizar normalmente una peña. La pista es amplia, de baldosa (...), agradable.
Me gustó que, cuando llamé para reservar una mesa, me preguntaran si iba a ser "una mesa de solos". No entendía muy bien qué significaba, ya que si pedía una mesa para ocho, era evidente que no íbamos a estar solos, sino que íbamos a ser... ocho.
Pero la pregunta era para ubicarnos en el borde de la pista para ser visibles por las otras mesas y para poder sacar (los hombres) y ser sacadas (las mujeres), porque se usa mayoritariamente el cabeceo. Las mesas de gente que ya viene en pareja, efectivamente, se ubican más atrás. En ese momento recordé que uno puede sentirse muy solo aun rodeado de gente...
Ahora, el cabeceo sigue siendo un tanto incómodo para mí. Me parece fantástico eso de querer cuidar el honor del varón y no hacerle pasar vergüenza con un "no, gracias" que todos verán, me parece maravilloso eso de no avasallar la tranquilidad de las damas y no obligarlas a pronunciar el tan desagradable "no, gracias" o a bailar sin ganas, pero... ¿qué se hace con las miopes?
Está bien, uso lentes de contacto, con eso veo más o menos bien. Pero muchas veces soy incapaz de hacer la diferencia entre un cabeceo y un simple saludo. ¿Y saben que hay hombres que hacen crujir sus cervicales, con un movimiento muy parecido al del cabeceo? Ni que hablar de los que cabecean a la mujer que se encuentra justo atrás mío. ¿Les conté de la vergüenza que se siente al pensar que la invitación fue para una, y resultó ser para otra?
Por eso, a La Baldosa no se me ocurriría ir sola. Pero siempre que voy con amigos, la paso bien. Cada vez mejor, diría yo, a medida que voy conociendo más gente allí.
El lugar cuenta con un escenario elevado y una de las noches en que fui (hará un par de meses) cantaba Alberto Podestá, y cuando canta Alberto Podestá, no puedo dejar de llorar, sobre todo sabiendo que va a terminar con El Bazar de los Juguetes.
Alberto Podestá (Alejandro Washington Alé) cantó con las grandes orquestas de la época de oro del tango, la década del cuarenta: Caló, Di Sarli, Laurenz, Francini-Pontier. Cuando Podestá cuenta las anécdotas de cuando Homero Manzi escribió Paisaje, uno de sus éxitos que él cantó con la orquesta de Pedro Laurenz, pienso que él conoció a Homero Manzi y no puedo dejar de estremecerme. Claro, ahora Alberto Podestá tiene casi 84 años, ya no tiene la voz de sus veinte, pero me siento muy privilegiada de tener la posibilidad de escuchar a este grande, que me arranca lágrimas cada vez que entona...
La Baldosa (no tiene página web) Salón El Pial - Ramón L. Falcón 2750 - Flores Tel: 4601 7988 Viernes de 22h30 a 4 h (después de la clase) Organizan Gabriela Elías, Alba y Horacio Fiorentino Cómo llegar: colectivos 5-36-53-55-76-86-88-92-104-126-132-136-141-155-180. Ferrocarril Línea Sarmiento, estación Flores. .
Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen, aunque muchos se embalurnen que soy punto pa' currar, ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.
¿No entendieron nada? No se preocupen. Yo tampoco.
Es parte de un tango escrito por Carlos Waiss, Bien Pulenta, con música de Juan D'Arienzo y Héctor Varela.
Como ven, sin un diccionario lunfardo-castellano, es prácticamente imposible entender la letra de ciertos tangos.
Pero, chan chan... no estamos solos en el universo, y el otro día descubrí un blog relativamente nuevo (abrió en mayo), Caprichos y Berretines, cuyo autor se tomó la molestia de traducirnos algunos de estos maravillosos poemas urbanos.
Y así es cómo me enteré de que lo anterior significa: "Siempre sé conservar la conducta por mucho que pretendan buscarme pendencia, aunque muchos conjeturen equivocadamente que soy un sujeto al que se puede embaucar con facilidad, estoy receloso de la policía porque manejo un negocio poco lícito y soporto cualquier acometida con los medios de que dispongo" (sí, sí, todo eso).
Mis amigos no-milongueros a veces me preguntan: ¿vos estás segura de que a la milonga se va solamente a bailar?
Tienen razón en preguntar.
La milonga es un gran quilombo. Así es. Sin vueltas. La milonga nos cambia. La milonga nos hace diferentes. Allí las relaciones humanas están completamente distorsionadas. Entre nosotros hablamos de la gente "normal" para mencionar a los que no milonguean.
Y encontré la analogía perfecta para hacer entender a los de "afuera" (los normales) cómo es el ambiente de la milonga. El puterío. Las histerias. Las conquistas efímeras. Los códigos de cortejo y seducción.
La encontré en una película que salió recientemente en las pantallas argentinas: The Other Boleyn Girl. La historia transcurre en la corte del rey Enrique VIII de Inglaterra. Y no me quedó la menor duda: la corte inglesa era una milonga.
Apenas modifiqué los diálogos de la primera escena. Para las escenas siguientes, en cambio, me tomé mucho más libertad.
Pasen y vean.
(Advertencia: algunas de las escenas son extraídas del final de la película. Si aún no la vieron y no se quieren enterar de cómo termina, aunque el desenlace es de público conocimiento por tratarse de hechos históricos, no miren este video. También advierto que algunas escenas pueden herir la sensibilidad de ciertas personas -no joke).
Hoy arranca el 10º Festival de Tango de Buenos Aires. Podemos regocijarnos de que el festival esté cumpliendo una década. Pero, ¿saben cuál es el festival de tango más antiguo del mundo y dónde se organiza? Si me dicen Tres Arroyos, Neuquén, Salta, Montevideo, París, Madrid o Nueva York... están equivocados.
El festival más antiguo del mundo se llama Tangomarkkinat, se organiza ininterrumpidamente desde 1985 en julio de cada año en Seinäjoki, donde también se organiza un campeonato de baile y esto queda en... Finlandia.
Mientras nosotros nos matamos tratando de averiguar qué es el tango argentino, allá parece que saben perfectamente y desde hace muchísimo tiempo lo que es el tango finlandés.
En la década del diez, el tango cruza el charco desde Buenos Aires y viaja a Europa, particularmente París, donde adquiere sus letras de nobleza y se transforma en una danza de salón (hasta ahora tenía muy mala fama en Argentina, donde se lo escuchaba, cantaba y bailaba en los arrabales, y era despreciado y vilipendiado por la clase alta).
En las décadas siguientes, se vuelve muy popular en toda Europa (mi abuelo español era fanático de Carlos Gardel, por ejemplo, y mi abuela francesa me cuenta cómo se bailaban ritmos de tango en los bailes de su juventud). Pero se arraiga particularmente en Finlandia, donde los compositores mezclaron esta nueva música con los viejos valses y ritmos folclóricos regionales, que también hablaban de nostalgia y de amores infelices. A tal punto que en la década de los cuarenta, más de la mitad de los temas más populares eran de tango, un género que se extendió por todo el país, y no solamente las grandes ciudades.
Aquí vemos una demostración de Katri y Mikko Wikman con la orquesta finlandesa de Murakus Allan:
De qué hablamos los que bailamos tango cuando decimos: Me bailé un D'Arienzo buenísimo o Yo prefiero la tanda de Caló-Berón"?
Como expliqué en la entrada sobre los códigos, en general en las milongas se ponen tandas de tres, cuatro, o hasta seis tangos (como en La Viruta), todos de una misma orquesta. Cuando hablamos de D'Arienzo o Caló, hablamos de las orquestas, no de los que compusieron la letra o la música del tango.
Y por lo general, el nombre es doble: mencionamos la orquesta y el cantor. Un Caló-Berón no es lo mismo que un Caló-Podestá, o un D'Arienzo-Echagüe que un D'Arienzo-Mauré. Son épocas distintas, tal vez maneras distintas de tocar. Cada orquesta tiene su estilo, más picado o más melodioso, según las épocas y las modas. En general hasta 1935, es un tiempo muy marcado pero lento, como la orquesta de Francisco Canaro, que podemos apreciar aquí en Suerte loca:
Luego aparece Juan D'Arienzo, el "Rey del Compás", que con el pianista Rodolfo Biaggi marca un giro rotundo en el estilo del tango, a tal punto que impuso la moda a todas las otras orquestas del momento: mucho más picado y rápido. Juan D'Arienzo grabó más de mil temas entre 1926 y 1975. Llevó el ritmo a niveles vertiginosos hasta el año 1939 más o menos, tras lo cual se mantiene unos años y luego empieza a decaer. Vendió dos millones de copias de su versión de La Cumparsita, algo inédito para la época. Donde tocaba él estaba asegurada la concurrencia de miles de seguidores.
D'Arienzo marcó tanto el tango y la forma de bailarlo que hoy día sigue objeto de debates, acerca de si su orquesta sonaba mejor con Rodolfo Biaggi o Fulvio Salamanca en el piano, si es mejor la época 1935-1939 o las épocas posteriores, o si era un demagogo...
Un ejemplo de la colaboración entre D'Arienzo y Alberto Echagüe, que data de 1951, , donde se usa muchísimo lunfardo (pueden consultar la letra aquí):
En la década de los cuarenta, el ritmo se vuelve más melodioso y la letra más romántica, sobre todo cuando en 1943 el régimen de facto del general Pedro Ramírez prohíbe el uso del lunfardo. En 1942, cuando Miguel Caló graba Qué te importa que te llore con Raúl Berón (que durante mucho tiempo fue mi tango preferido), todavía se nota la influencia del picadito, pero con el violín melódico que se mete atrás:
Con Carlos Di Sarli, "El Tuerto" (llamado así porque le faltaba un ojo después de un intento de suicidio), llegamos a una estructura armónica única, como podemos apreciar en esta grabación de Bahía Blanca de 1957 o 1958:
Luego vinieron los más innovadores, particularmente Osvaldo Pugliese, cuyo estilo vanguardista se anticipó al de Astor Piazzolla. Cuando aparece Pugliese, los más tradicionalistas decretan que lo que toca no es tango. Lo mismo sucedió años más tarde con Piazzolla. Acá un ejemplo con Pata Ancha: Entonces, algunos bailarines bailan mejor el estilo milonguero de un D'Arienzo, otros prefieren delirar sobre un Pugliese, otros elegirán un estilo más puro de tango salón con un Di Sarli...
Y eso es de lo que hablamos cuando mencionamos las famosas "tandas".
Una entrada sólo para auto-congratularme: ¡hoy recibí la visita número 1.000! Sabiendo que empecé hace menos de dos meses, me parece que tengo motivos de sobra para ponerme contenta.
Aprovecho la ocasión para agradecer a este 1000º lector/a (que viene de Reino Unido).
De hecho, dato curioso: el 80% de mis visitas viene de afuera, sobre todo Estados Unidos y Canadá. Deduzco dos cosas: o en Argentina los que se interesan en el tango se conectan menos a Internet. O prefieren vivir el tango antes que leer acerca de él. O tal vez las dos cosas...
Quiero agradecer también a mis amigas, amigos y familiares que entraron en mi blog en las primeras semanas para que mis estadísticas no registraran solamente mis visitas (los inicios de una bitácora siempre son momentos de gran soledad...).
¿Cuál es mi visión personal de lo que es el tango? Como todas y todos, critico a los que decretan unilateralmente qué es tango y qué no lo es, pero como todas y todos, suelo hacer exactamente lo mismo...
Ese debate muchas veces es ocasión de violentas disputas en la blogósfera, sobre todo en el extranjero. ¿Por qué en el extranjero? Porque como lo explicaba en mi entrada anterior, es allí donde el tango nuevo causa más furor.
Y allí, los términos del debate suelen ser: el tango nuevo... ¿es tango argentino?
Cabe destacar, sin embargo, que casi todos desarrollaron su arte en el extranjero, donde pudieron crear sin la presión de los puristas argentinos reacios a cualquier cambio o evolución.
El blog Movement invites movement da una respuesta tajante a la pregunta citada arriba: "Nuevo Tango is NOT Argentine Tango" (creo que no es necesario traducir). Modern Tanguera, mucho más cauta, responde en su blog Vos También Tenés Tu Historia que el tango nuevo "es un estilo perfectamente válido en una gama más amplia de tango argentino", e invita a la reflexión. A lo que Movement invites Movement contesta con otra entrada reivindicado su posición y deslizando la idea de que "existe la posibilidad de que el Tango Nuevo haya sido creado como una herramienta de mercadeo para ganar mucha plata". Uno de los pocos en escribir en castellano, Tango Avant Garde dedica un blog a Esto del "Tango Nuevo".
¿Y yo? ¿Qué opino yo?
En Movement invites Movement, nuevamente, se compara el tango nuevo con la danza contemporánea, para decir que así como la danza contemporánea no es danza clásica -precisamente porque nació para romper con la rigidez de la danza clásica-, el tango nuevo no es tango argentino.
Pero yo no entiendo mucho ese debate: ¿a qué llaman exactamente tango argentino en el exterior? Supongo que al tango salón. Pero ¿el tango salón es el único tango argentino que exista? Obviamente no: está el tango milonguero, el tango canyengue, y si hablamos de otros ritmos, también está la milonga, el tango vals...
La danza contemporánea no es danza clásica, estamos de acuerdo. Pero es danza. El tango nuevo no es tango salón, también estamos de acuerdo. Pero ¿no es tango? Me parece muy difícil decretar esto así nomás.
Entonces, desde un principio, estoy modificando los términos del debate. La pregunta no es si el tango nuevo es tango argentino, sino si el tango nuevo es tango a secas.
Y para mí, la realidad es un poco más complicada que esa dicotomía "es tango/no es tango". Cuando empecé a aprender a bailar y durante tres años (es decir, hasta hace muy poquito tiempo), no lograba definir qué estilo me gustaba más. Desde el canyengue hasta el tango nuevo, difrutaba bailar absolutamente todo, dependiendo únicamente de la pareja con quien lo hacía. ¿El tango? Para mí era todo aquello que tuviera los pasos habituales de esa danza: ochos, giros, sacadas, barridas... A lo cual se le podía agregar más o menos cualquier cosa: ganchos, boleos, saltos, cambios de abrazo, colgadas, etc. En definitiva, todo valía.
El tango nuevo me parecía mucho más difícil porque hay que reconocer que técnicamente lo es: hay que tener destreza, equilibrio, eje, fuerza, control, habilidad, elongación... un sinfin de cualidades puramente técnicas que lo hace más complejo que el tango salón, y también coreográficamente más rico.
Pero hace muy poco, entendí algo que no siempre se ve en los primeros momentos de aprendizaje, y que creo que en el extranjero se ha perdido completamente de vista: lo difícil del tango no es hacer mucho, sino al contrario, hacer poco. No es levantar la pierna lo más alto posible en un boleo lineal, sino caminar lo más prolija y elegantemente posible.
El problema, claro, es que el tango salón no es "espectacular". Para aprender a bailarlo bien, se necesitan años (digo bien: años) de aprendizaje aburrido: caminar, caminar, y caminar. Para una persona que va a tango como se va al gimnasio, no es divertido. Ni siquiera es interesante. Y no te hace perder peso. En una sociedad en que tenemos que ver los resultados inmediatamente, ser eficaces, veloces, prácticos, productivos, en que se ha perdido la paciencia, ese aprendizaje no es viable.
En tango nuevo, en cambio, hay desafíos, se puede aprender un paso nuevo por día, inventar secuencias complicadas, se ven resultados concretos enseguida. Es mucho más atractivo, sobre todo en el extranjero. ¿Por qué digo que sobre todo en el extranjero? Porque en el extranjero no existen las milongas de Buenos Aires. Y la gran diferencia que veo aquí y allá, es que allá el tango es una actividad casi deportiva, digamos que artística, pero actividad al fin. En Argentina, el tango es un acto social. Suena medio estereotipado, pero mi experiencia es que en el extranjero se baila tango, y en las milongas de Buenos Aires se vive el tango.
Cuando descubrí eso (sobre todo a partir del momento en que conocí las milongas del exterior), entendí que lo mío era el tango salón.
Y empecé a ser de los que dicen: "El único tango verdadero es el tango salón". Con justificaciones como: "La esencia del tango es el abrazo, si se pierde el abrazo, se pierde el tango". Y no es falso pero... Pero es exactamente lo que me imagino que decían los adeptos del canyengue cuando surgió el milonguero, y los adeptos del milonguero cuando en Villa Urquiza empezaron a aflojar el abrazo...
Hoy en día, mi definición del tango pasaría más por el sentimiento y la musicalidad. Alguna vez, Enrique Santos Discépolo definió al tango como "un sentimiento triste que se baila" (me parece que es de él, ¿no? aunque también es atribuida a veces a Jorge Luis Borges... ¿alguien para confirmar?). Hoy día, esa frase suena trillada, pero para mí es absolutamente cierta. Creo que poco importa si el abrazo es abierto o cerrado, si el paso es largo o corto, si el boleo es alto o bajo, a partir del momento en que entre los dos integrantes de la pareja (sean un hombre y una mujer, dos hombres, o dos mujeres) existe esa conexión, ese sentimiento (triste o alegre, de hecho), en el que la pareja y la música se funden.
Mi propio discurso, en todo caso, es similar al que tengo con respecto a La Viruta: creo que el tango nuevo permitió a muchos jóvenes acercarse al tango más tradicional, al que probablemente nunca se habrían acercado de otro modo. Y creo que el Tango con una T mayúscula tiene que agradecerle por eso, porque probablemente el tango nuevo haya salvado del olvido al tango a secas, que había prácticamente desaparecido desde la década de los sesenta.
Y mi impresión, compartida por muchos, es que hoy día en Buenos Aires la gente está volviendo cada vez más al tango tradicional. En lugares como Practica X o Tangocool, templos del tango nuevo, se ve un número creciente de parejas bailando con abrazo cerrado y respetando los estilos musicales (porque esto es algo que no me gusta del tango nuevo: les da lo mismo que esté tocando Canaro, D'Arienzo, Di Sarli, Pugliese o Tanghetto: bailan todo igual).
....
Ahora, dicho todo eso, y para dar un toque un poco más ligero a esta entrada muy seria: algunas cosas me parecen clarísimas, y ahí sí voy a tomar una posición tan cerrada como los que dicen que el tango nuevo no es tango.
El Ballroom Tango a lo Rudolph Valentino, ¡¡NO-ES-TANGO!!
No sé ustedes, pero a mí me da la impresión de que el hombre apesta y la mujer trata de zafar de tener que olerlo... Y me duele el cuello sólo de mirarla... ¿Ustedes qué opinan?