miércoles, 27 de agosto de 2008

Perlita del Mundial

Una perlita escuchada por un amigo ayer en los camerinos del 6º campeonato mundial de tango en el Estadio Obras Sanitarias:
- ¿Y vos de dónde sos?

- Yo soy de madera.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El rey de la milonga

Mis amigos no-milongueros a veces me preguntan: ¿vos estás segura de que a la milonga se va solamente a bailar?

Tienen razón en preguntar.

La milonga es un gran quilombo. Así es. Sin vueltas. La milonga nos cambia. La milonga nos hace diferentes. Allí las relaciones humanas están completamente distorsionadas. Entre nosotros hablamos de la gente "normal" para mencionar a los que no milonguean.

Y encontré la analogía perfecta para hacer entender a los de "afuera" (los normales) cómo es el ambiente de la milonga. El puterío. Las histerias. Las conquistas efímeras. Los códigos de cortejo y seducción.

La encontré en una película que salió recientemente en las pantallas argentinas: The Other Boleyn Girl. La historia transcurre en la corte del rey Enrique VIII de Inglaterra. Y no me quedó la menor duda: la corte inglesa era una milonga.

Apenas modifiqué los diálogos de la primera escena. Para las escenas siguientes, en cambio, me tomé mucho más libertad.

Pasen y vean.

(Advertencia: algunas de las escenas son extraídas del final de la película. Si aún no la vieron y no se quieren enterar de cómo termina, aunque el desenlace es de público conocimiento por tratarse de hechos históricos, no miren este video. También advierto que algunas escenas pueden herir la sensibilidad de ciertas personas -no joke).

video
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viernes, 15 de agosto de 2008

El tango finlandés

Hoy arranca el 10º Festival de Tango de Buenos Aires. Podemos regocijarnos de que el festival esté cumpliendo una década. Pero, ¿saben cuál es el festival de tango más antiguo del mundo y dónde se organiza? Si me dicen Tres Arroyos, Neuquén, Salta, Montevideo, París, Madrid o Nueva York... están equivocados.

El festival más antiguo del mundo se llama Tangomarkkinat, se organiza ininterrumpidamente desde 1985 en julio de cada año en Seinäjoki, donde también se organiza un campeonato de baile y esto queda en... Finlandia.

Mientras nosotros nos matamos tratando de averiguar qué es el tango argentino, allá parece que saben perfectamente y desde hace muchísimo tiempo lo que es el tango finlandés.

En la década del diez, el tango cruza el charco desde Buenos Aires y viaja a Europa, particularmente París, donde adquiere sus letras de nobleza y se transforma en una danza de salón (hasta ahora tenía muy mala fama en Argentina, donde se lo escuchaba, cantaba y bailaba en los arrabales, y era despreciado y vilipendiado por la clase alta).

En las décadas siguientes, se vuelve muy popular en toda Europa (mi abuelo español era fanático de Carlos Gardel, por ejemplo, y mi abuela francesa me cuenta cómo se bailaban ritmos de tango en los bailes de su juventud). Pero se arraiga particularmente en Finlandia, donde los compositores mezclaron esta nueva música con los viejos valses y ritmos folclóricos regionales, que también hablaban de nostalgia y de amores infelices. A tal punto que en la década de los cuarenta, más de la mitad de los temas más populares eran de tango, un género que se extendió por todo el país, y no solamente las grandes ciudades.

Aquí vemos una demostración de Katri y Mikko Wikman con la orquesta finlandesa de Murakus Allan:



miércoles, 13 de agosto de 2008

De Pugliese, D'Arienzo o Caló

De qué hablamos los que bailamos tango cuando decimos: Me bailé un D'Arienzo buenísimo o Yo prefiero la tanda de Caló-Berón"?

Como expliqué en la entrada sobre los códigos, en general en las milongas se ponen tandas de tres, cuatro, o hasta seis tangos (como en La Viruta), todos de una misma orquesta. Cuando hablamos de D'Arienzo o Caló, hablamos de las orquestas, no de los que compusieron la letra o la música del tango.

Y por lo general, el nombre es doble: mencionamos la orquesta y el cantor. Un Caló-Berón no es lo mismo que un Caló-Podestá, o un D'Arienzo-Echagüe que un D'Arienzo-Mauré. Son épocas distintas, tal vez maneras distintas de tocar.

Cada orquesta tiene su estilo, más picado o más melodioso, según las épocas y las modas. En general hasta 1935, es un tiempo muy marcado pero lento, como la orquesta de Francisco Canaro, que podemos apreciar aquí en Suerte loca:

Luego aparece Juan D'Arienzo, el "Rey del Compás", que con el pianista Rodolfo Biaggi marca un giro rotundo en el estilo del tango, a tal punto que impuso la moda a todas las otras orquestas del momento: mucho más picado y rápido. Juan D'Arienzo grabó más de mil temas entre 1926 y 1975. Llevó el ritmo a niveles vertiginosos hasta el año 1939 más o menos, tras lo cual se mantiene unos años y luego empieza a decaer. Vendió dos millones de copias de su versión de La Cumparsita, algo inédito para la época. Donde tocaba él estaba asegurada la concurrencia de miles de seguidores.

D'Arienzo marcó tanto el tango y la forma de bailarlo que hoy día sigue objeto de debates, acerca de si su orquesta sonaba mejor con Rodolfo Biaggi o Fulvio Salamanca en el piano, si es mejor la época 1935-1939 o las épocas posteriores, o si era un demagogo...

Un ejemplo de la colaboración entre D'Arienzo y Alberto Echagüe, que data de 1951, , donde se usa muchísimo lunfardo (pueden consultar la letra aquí):

En la década de los cuarenta, el ritmo se vuelve más melodioso y la letra más romántica, sobre todo cuando en 1943 el régimen de facto del general Pedro Ramírez prohíbe el uso del lunfardo. En 1942, cuando Miguel Caló graba Qué te importa que te llore con Raúl Berón (que durante mucho tiempo fue mi tango preferido), todavía se nota la influencia del picadito, pero con el violín melódico que se mete atrás:

Con Carlos Di Sarli, "El Tuerto" (llamado así porque le faltaba un ojo después de un intento de suicidio), llegamos a una estructura armónica única, como podemos apreciar en esta grabación de Bahía Blanca de 1957 o 1958:

Luego vinieron los más innovadores, particularmente Osvaldo Pugliese, cuyo estilo vanguardista se anticipó al de Astor Piazzolla. Cuando aparece Pugliese, los más tradicionalistas decretan que lo que toca no es tango. Lo mismo sucedió años más tarde con Piazzolla. Acá un ejemplo con Pata Ancha:

Entonces, algunos bailarines bailan mejor el estilo milonguero de un D'Arienzo, otros prefieren delirar sobre un Pugliese, otros elegirán un estilo más puro de tango salón con un Di Sarli...

Y eso es de lo que hablamos cuando mencionamos las famosas "tandas".

domingo, 10 de agosto de 2008

1.000

Una entrada sólo para auto-congratularme: ¡hoy recibí la visita número 1.000! Sabiendo que empecé hace menos de dos meses, me parece que tengo motivos de sobra para ponerme contenta.

Aprovecho la ocasión para agradecer a este 1000º lector/a (que viene de Reino Unido).

De hecho, dato curioso: el 80% de mis visitas viene de afuera, sobre todo Estados Unidos y Canadá. Deduzco dos cosas: o en Argentina los que se interesan en el tango se conectan menos a Internet. O prefieren vivir el tango antes que leer acerca de él. O tal vez las dos cosas...

Quiero agradecer también a mis amigas, amigos y familiares que entraron en mi blog en las primeras semanas para que mis estadísticas no registraran solamente mis visitas (los inicios de una bitácora siempre son momentos de gran soledad...).

miércoles, 6 de agosto de 2008

Entonces, ¿es o no es tango?

¿Cuál es mi visión personal de lo que es el tango? Como todas y todos, critico a los que decretan unilateralmente qué es tango y qué no lo es, pero como todas y todos, suelo hacer exactamente lo mismo...

Ese debate muchas veces es ocasión de violentas disputas en la blogósfera, sobre todo en el extranjero. ¿Por qué en el extranjero? Porque como lo explicaba en mi entrada anterior, es allí donde el tango nuevo causa más furor.

Y allí, los términos del debate suelen ser: el tango nuevo... ¿es tango argentino?

Uno de los argumentos para decir que el tango nuevo no es tango argentino es que tiene más adeptos en el extranjero que en Argentina. Esto no me parece completamente cierto. Primero, porque los mejores bailarines de tango nuevo (en todo caso, los más reconocidos mundialmente) son, de hecho, argentinos: Chicho, Eugenia Parrilla, Pablo Inza, Moira Castellano, Gastón Torelli, Mariela Sametband, Pablo Villarraza y Dana Frígoli, Sebastián Arce y Mariana Montes... Sin hablar de Gustavo Naveira, por supuesto, el que inició todo. Y segundo, porque Buenos Aires está repleta de lugares en los que se baila tango nuevo.

Cabe destacar, sin embargo, que casi todos desarrollaron su arte en el extranjero, donde pudieron crear sin la presión de los puristas argentinos reacios a cualquier cambio o evolución.

El blog Movement invites movement da una respuesta tajante a la pregunta citada arriba: "Nuevo Tango is NOT Argentine Tango" (creo que no es necesario traducir). Modern Tanguera, mucho más cauta, responde en su blog Vos También Tenés Tu Historia que el tango nuevo "es un estilo perfectamente válido en una gama más amplia de tango argentino", e invita a la reflexión. A lo que Movement invites Movement contesta con otra entrada reivindicado su posición y deslizando la idea de que "existe la posibilidad de que el Tango Nuevo haya sido creado como una herramienta de mercadeo para ganar mucha plata". Uno de los pocos en escribir en castellano, Tango Avant Garde dedica un blog a Esto del "Tango Nuevo".

¿Y yo? ¿Qué opino yo?

En Movement invites Movement, nuevamente, se compara el tango nuevo con la danza contemporánea, para decir que así como la danza contemporánea no es danza clásica -precisamente porque nació para romper con la rigidez de la danza clásica-, el tango nuevo no es tango argentino.

Pero yo no entiendo mucho ese debate: ¿a qué llaman exactamente tango argentino en el exterior? Supongo que al tango salón. Pero ¿el tango salón es el único tango argentino que exista? Obviamente no: está el tango milonguero, el tango canyengue, y si hablamos de otros ritmos, también está la milonga, el tango vals...

La danza contemporánea no es danza clásica, estamos de acuerdo. Pero es danza. El tango nuevo no es tango salón, también estamos de acuerdo. Pero ¿no es tango? Me parece muy difícil decretar esto así nomás.

Entonces, desde un principio, estoy modificando los términos del debate. La pregunta no es si el tango nuevo es tango argentino, sino si el tango nuevo es tango a secas.

Y para mí, la realidad es un poco más complicada que esa dicotomía "es tango/no es tango". Cuando empecé a aprender a bailar y durante tres años (es decir, hasta hace muy poquito tiempo), no lograba definir qué estilo me gustaba más. Desde el canyengue hasta el tango nuevo, difrutaba bailar absolutamente todo, dependiendo únicamente de la pareja con quien lo hacía. ¿El tango? Para mí era todo aquello que tuviera los pasos habituales de esa danza: ochos, giros, sacadas, barridas... A lo cual se le podía agregar más o menos cualquier cosa: ganchos, boleos, saltos, cambios de abrazo, colgadas, etc. En definitiva, todo valía.

El tango nuevo me parecía mucho más difícil porque hay que reconocer que técnicamente lo es: hay que tener destreza, equilibrio, eje, fuerza, control, habilidad, elongación... un sinfin de cualidades puramente técnicas que lo hace más complejo que el tango salón, y también coreográficamente más rico.

Pero hace muy poco, entendí algo que no siempre se ve en los primeros momentos de aprendizaje, y que creo que en el extranjero se ha perdido completamente de vista: lo difícil del tango no es hacer mucho, sino al contrario, hacer poco. No es levantar la pierna lo más alto posible en un boleo lineal, sino caminar lo más prolija y elegantemente posible.

El problema, claro, es que el tango salón no es "espectacular". Para aprender a bailarlo bien, se necesitan años (digo bien: años) de aprendizaje aburrido: caminar, caminar, y caminar. Para una persona que va a tango como se va al gimnasio, no es divertido. Ni siquiera es interesante. Y no te hace perder peso. En una sociedad en que tenemos que ver los resultados inmediatamente, ser eficaces, veloces, prácticos, productivos, en que se ha perdido la paciencia, ese aprendizaje no es viable.

En tango nuevo, en cambio, hay desafíos, se puede aprender un paso nuevo por día, inventar secuencias complicadas, se ven resultados concretos enseguida. Es mucho más atractivo, sobre todo en el extranjero. ¿Por qué digo que sobre todo en el extranjero? Porque en el extranjero no existen las milongas de Buenos Aires. Y la gran diferencia que veo aquí y allá, es que allá el tango es una actividad casi deportiva, digamos que artística, pero actividad al fin. En Argentina, el tango es un acto social. Suena medio estereotipado, pero mi experiencia es que en el extranjero se baila tango, y en las milongas de Buenos Aires se vive el tango.

Cuando descubrí eso (sobre todo a partir del momento en que conocí las milongas del exterior), entendí que lo mío era el tango salón.

Y empecé a ser de los que dicen: "El único tango verdadero es el tango salón". Con justificaciones como: "La esencia del tango es el abrazo, si se pierde el abrazo, se pierde el tango". Y no es falso pero... Pero es exactamente lo que me imagino que decían los adeptos del canyengue cuando surgió el milonguero, y los adeptos del milonguero cuando en Villa Urquiza empezaron a aflojar el abrazo...

Hoy en día, mi definición del tango pasaría más por el sentimiento y la musicalidad. Alguna vez, Enrique Santos Discépolo definió al tango como "un sentimiento triste que se baila" (me parece que es de él, ¿no? aunque también es atribuida a veces a Jorge Luis Borges... ¿alguien para confirmar?). Hoy día, esa frase suena trillada, pero para mí es absolutamente cierta. Creo que poco importa si el abrazo es abierto o cerrado, si el paso es largo o corto, si el boleo es alto o bajo, a partir del momento en que entre los dos integrantes de la pareja (sean un hombre y una mujer, dos hombres, o dos mujeres) existe esa conexión, ese sentimiento (triste o alegre, de hecho), en el que la pareja y la música se funden.

Mi propio discurso, en todo caso, es similar al que tengo con respecto a La Viruta: creo que el tango nuevo permitió a muchos jóvenes acercarse al tango más tradicional, al que probablemente nunca se habrían acercado de otro modo. Y creo que el Tango con una T mayúscula tiene que agradecerle por eso, porque probablemente el tango nuevo haya salvado del olvido al tango a secas, que había prácticamente desaparecido desde la década de los sesenta.

Y mi impresión, compartida por muchos, es que hoy día en Buenos Aires la gente está volviendo cada vez más al tango tradicional. En lugares como Practica X o Tangocool, templos del tango nuevo, se ve un número creciente de parejas bailando con abrazo cerrado y respetando los estilos musicales (porque esto es algo que no me gusta del tango nuevo: les da lo mismo que esté tocando Canaro, D'Arienzo, Di Sarli, Pugliese o Tanghetto: bailan todo igual).

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Ahora, dicho todo eso, y para dar un toque un poco más ligero a esta entrada muy seria: algunas cosas me parecen clarísimas, y ahí sí voy a tomar una posición tan cerrada como los que dicen que el tango nuevo no es tango.

El Ballroom Tango a lo Rudolph Valentino, ¡¡NO-ES-TANGO!!

No sé ustedes, pero a mí me da la impresión de que el hombre apesta y la mujer trata de zafar de tener que olerlo... Y me duele el cuello sólo de mirarla... ¿Ustedes qué opinan?

viernes, 1 de agosto de 2008

El tango explicado a mis padres

¿Qué es el tango? La pregunta se escucha periódicamente, desde sus inicios. Cada generación ha visto cómo nacían nuevas formas de tango, y cada vez hubo gente para decretar: "Esto no es tango".

Lo que existen son diversas formas de bailarlo según las épocas y sobre todo, según los estilos musicales (los cuales, de hecho, tampoco se salvan del famoso "Esto no es tango", desde Osvaldo Pugliese hasta el tango electrónico pasando por Astor Piazzolla).

¿Quién puede decidir qué estilo de qué época es o no es tango? Yo tengo mi propia visión al respecto, que desarrollaré en otra entrada. Por ahora me limitaré a describir, de la manera más desencarnada posible, algunos de los estilos del tango como danza, que divido en cinco categorías (en otra entrada también hablaré de los estilos musicales):

Tango canyengue:

Es el abuelito del tango. Su origen se remonta a 1900. La pareja está totalmente apilada, el cuerpo de cada uno volcado sobre el otro, y se bailan todos los tiempos musicales con movimientos cortados, que siguen el ritmo del 4x8 (por lo general, con las orquestas de Francisco Canaro o la actual Tubatango). La pareja mira hacia la misma dirección y muchas veces se lo baila con la mano en la cintura del hombre, y no hacia arriba. Es un estilo picaresco y divertido. Aquí vemos a Roxina Villegas y Adrian Griffero, socios fundadores del Movimiento Cultural Canyengue Argentino:




Tango milonguero
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El tango canyengue dio nacimiento al tango milonguero. La pareja sigue apilada, aunque ya no se comparte el mismo eje ni se mira en la misma dirección, y se sigue pisando cada tiempo. El abrazo sigue cerrado, sin abrirse nunca, no se modifica ni siquiera para una figura. Los torsos están permanentemente en contacto. Ese estilo se bailaba más en los bailes del centro de Buenos Aires. Aquí vemos a Ana María Schapira y Osvaldo Centeno en Ya lo ves, por la orquesta del "rey del compás" Juan D'Arienzo, ídolo máximo de los amantes del tango milonguero:




Tango salón
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Como lo expliqué en la entrada sobre la milonga Sunderland, el tango salón se desarrolló sobre todo en la década de los cuarenta, cuando surge una música más melódica y romántica (de la mano de la prohibición del lunfardo en 1943). En tango salón lo que prima es la elegancia, la suavidad. Los pies acarician el suelo y no se pisan todos los tiempos: hay pausas, pasos más largos. Se permite aflojar un poco el abrazo para realizar figuras como los giros, aunque nunca se llega a romper.
De la nueva generación, uno de mis bailarines favoritos es Sebastián Achaval. Tiene 28 años y ganó el Campeonato Mundial en el 2005. Aquí baila Café Domínguez, por la orquesta de Angel D'Agostino, con su compañera Roxana Suárez:




Tango escenario
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En la década de los setenta, Juan Carlos Copes y María Nieves primero, Miguel Angel Zotto y Milena Plebs luego, llevaron el tango al escenario. Allí era necesario realizar figuras mucho más vistosas. Nacieron los ganchos, los saltos, las levantadas, las soltadas. El tango escenario, a diferencia de todos los otros estilos que se distinguen por la improvisación, es completamente coreografiado. Se puede bailar a la perfección una coreografía de tango escenario y no saber "bailar tango", es decir, tango improvisado. El bailarín clásico Julio Bocca es un excelente ejemplo de ello: en un escenario es capaz de las más acrobáticas figuras, pero en medio de la pista de una milonga, estaría completamente perdido.
Los espectáculos como Tango Argentino, montado en Broadway en 1983 por Claudio Segovia, Tango Pasión, Tangox2, Forever Tango, Tanguera, son de tango escenario. Todos triunfaron primero en el exterior. En Argentina eran recibidos con bastante frialdad hasta que finalmente fueron reconocidos también en su país (algo recurrente en la historia del tango, que tuvo que ser reconocido primero en París en la década de los veinte para adquirir sus letras de nobleza y pasar de ser, en Argentina, una danza arrabalera a una danza de salón).
Aquí vemos una hermosa milonga extraída del espectáculo Tango Pasión, La Luciérnaga, magistralmente interpretada por el Sexteto Mayor y bailada por Alejandra Mantiñan y Gustavo Russo en 1997 en el Théâtre des Champs Elysées de París.

(para los neófitos: la milonga, además de ser el lugar en el que se baila tango, es un género musical emparentado con el tango, pero con otro ritmo, más "cuadrado", mucho más alegre, y con orígenes afrocubanos como la habanera)




Tango nuevo
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Nace a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa. Se considera que el "padre" del tango nuevo es Gustavo Naveira, aunque él lo niega y dice que no existe un estilo nuevo, sino que simplemente el tango ha crecido técnicamente.
Nuevamente, y aunque sus "fundadores" son argentinos, el tango nuevo se popularizó sobre todo en el extranjero, donde la gente quedó impactada por los espectáculos de tango escenario. Se empezaron entonces a fusionar diversas danzas con el tango: danza moderna, contemporánea, contact improvisation e incluso artes marciales.
En este caso creo que se puede decir que el estilo de baile antecedió al estilo de música: como explica Carlos Libedinsky, compositor e intérprete del disco Narcotango, el tango electrónico nació precisamente de la necesidad de crear una música acorde a lo que se estaba bailando cada vez más en las milongas europeas: "Llegó un momento en que hubo un cambio en la forma de bailar, pero no en la música", considera. "El tango electrónico permitió acompañar estos nuevos movimientos". Así, por ejemplo, surgió Gotan Project en Francia o Bajo Fondo Tango Club en Argentina.
Uno de los que personifican el tango nuevo es sin dudas Mariano "Chicho" Frúmboli, alumno de Gustavo Naveira, y quien vivió durante muchos años en París, donde bailaba principalmente con Eugenia Parrilla. Juntos formaban una extraña pero deslumbrante pareja, él de imponente estatura, firmemente anclado al piso, y ella delgada y etérea.
Hoy día, Chicho, nuevamente radicado en Buenos Aires, baila con la maravillosa Juana Sepúlveda y juntos recorren el mundo dictando clases y haciendo exhibiciones. Aquí los ven en Ave María de Astor Piazzolla. No se olviden de que todo está improvisado. De hecho ese tema lo bailaron muchísimas veces, y en You Tube nunca lo verán interpretado dos veces de la misma manera:





Nota: el Campeonato Mundial de Tango, cuya sexta edición comienza el 24 de agosto próximo, se divide en dos categorías: Tango Salón y Tango Escenario. Ambas, como ya comprenderán, muy distintas, dado que una es de improvisación (los participantes ni siquiera saben qué temas van a bailar, se enteran en el mismo momento en que pisan la pista) y otra es de coreografía preparada y ensayada con muchos meses de anticipación.
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